Perú: Necesitábamos un gobierno de emergencia

César Hildebrandt

«El problema no es el tono de jaladora de microbús que use sino el contenido»

La señora anuncia un comando unificado y la prensa de la pauta gorda la celebra.

¿Qué unifica ese comando? Respuesta: un ejército que no sabe cómo luchar contra la criminalidad organizada y una policía atravesada por la corrupción y sin equipamiento ni mística de trabajo.

Pero la señora alza la voz, se pone en plan discurso de velada escolar y da a entender que hasta aquí hemos llegado, que el nuevo país ha empezado.

Todo es una farsa porque el fujimorismo es eso: el opio del palabreo, la promesa de lo que no se va a cumplir, el anuncio del plan que es puro titular.

La señora que jugaba palitroques con presidentes y ministros no sabe gobernar. Sus asesores la empujan a levantar la voz, a dar una imagen enérgica. La señora obedece y cree que eso es suficiente. El problema no es el tono de jaladora de microbús que use sino el contenido. Y el contenido es cero.

Mientras la señora se desgañita para dar la apariencia de lideresa norcoreana, el fujimorismo trabaja en el Congreso siguiendo la tradición patriarcal: preparando la próxima trampa.

Para hoy viernes 9 de octubre el presidente de la Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores del Senado, Carlos Mesía Ramírez, ha citado a una sesión no ordinaria en la que se evaluarán informes preparados por consultores legales que, en general, proponen una interpretación laxa en torno a lo que la llamada “cámara alta” puede hacer al revisar lo decidido en Diputados.

La invitación a seis ministros para que se pronuncien sobre los alcances de las facultades acordadas da una idea del propósito de crear un clima político que someta a los diputados a una enorme presión. Para eso está la prensa concertada y las redes sociales anegadas de lúmpenes.

Eso sí es gobernar como el padre. Y la señora es quien ha dado la orden de proceder de esa manera.

De modo que el fujimorismo vuelve a su origen y el país de las palabras vacías está de regreso.

A mí me preocupa El Niño, pero más me preocupa la señora. Gente que la conoce dice que a ella le basta con haber llegado a la presidencia, que con eso cree haber limpiado el apellido porque su gran meta era la redención de la familia.

¿Gobernar? Eso es un asunto de ministros y de la telaraña burocrática que funciona hace años en piloto automático.

Pero el problema es que estamos ante circunstancias extraordinarias. Desde la plaga de Sendero Luminoso y las brutalidades que produjo, no teníamos ciudades en jaque, miedo extendido, números de sangre y apagones de la convivencia social. El segundo asunto de esta excepcionalidad es lo que se viene con el Niño-Godzilla, que ya ha reducido las expectativas de crecimiento y que puede crear desabastecimientos y repunte de la inflación. Y el tercer aspecto es el crecimiento de la pobreza (la monetaria y la multidimensional), el deterioro del sistema de salud y el desasosiego social que todo eso puede generar. Ya no hay sitio para más informales en esta economía en la que la capacidad de compra de las grandes masas se agrieta cada día más.

Este escenario exigía un gobierno febril de gente decidida a pelear contra la adversidad y hacerlo de modo concertado. Pero no. Lo que tenemos es esta lasitud, esta planilla de ministros aduladores que festejan las frases propagandísticas de la presidente y que, como ella, están a la expectativa de ver cómo hacen para favorecer a las empresas de siempre, a los banqueros donantes, a los intereses norteamericanos. No saben que trabajar exclusivamente para el statu quo es sabotear el futuro. ¿No saben que el Perú es no viable si persiste en ser esta caricatura de país, esta nación negada, esta plutocracia obsesionada con los dividendos, esta informalidad que es nuestro verdadero Leviatán?

Necesitábamos un gobierno de emergencia. Tenemos un episodio más de esta democracia atónita, de esta república enamorada del fracaso.

09-10-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 801 año 17, del 09/10/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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