La salud pública debe y puede tener más presupuesto

Pedro Francke

Nueva huelga de médicos, reclamando por sus bajos salarios. Tratándose de profesionales que deben estudiar 7 años en la universidad, muchos de ellos además con otros 3 adicionales por especialidad, con la enorme responsabilidad de tener la vida de personas en sus manos, lo que ganan es muy bajo. Pensar que un ministro que no ha terminado la universidad puede ganar 8 veces más que un médico, es un despropósito.

Si se compara los sueldos de los médicos con lo que se gana en otros países, es también bajísimo. Es por eso que miles de médicos peruanos se encuentran trabajando en otros países, y que cada año son varios cientos los recién egresados de medicinas que buscan irse a hacer su especialidad (el llamado “residentado”) afuera, lo que se debe no solo a las escasas vacantes que hay en el Perú, sino también a que es una forma de irse estableciendo en el exterior.

Esa realidad conspira claramente contra la enorme necesidad de que haya más y mejor atención de salud en el Perú. La escasez de especialistas en provincias es enorme. Pero es muy difícil convencer a los médicos de que prefieran irse a una provincia alejada, donde difícilmente podrán tener una práctica privada adicional, en vez de irse al extranjero.

¿De quién es la responsabilidad principal de este problema, así como del hecho que contamos con hospitales del siglo antepasado y equipos que se caen a pedazos? ¿Por qué seguimos teniendo un sistema de salud segmentado y discriminatorio, con millones de peruanos teniendo que pagar por el cuidado de la salud o simplemente no la reciben, negándoseles así el derecho a la salud? Del Ministerio de Economía y Finanzas, que tiene cuentas hoy por encima de los 40 mil millones de soles de ahorros pero no los quiere destinar a mejorar la salud, la educación y la protección social. Del Ministerio de Economía y Finanzas que mantiene privilegios tributarios a las grandes empresas extractivas y agroexportadoras.

Necesitamos para la salud pública peruana una iniciativa como la que actualmente se va a discutir en Chile a partir de una propuesta de la presidenta Bachelet para la educación en Chile. Un gran esfuerzo público, incluyendo reformas tributarias que le otorguen presupuesto, para que derechos sociales básicos como la salud y la educación estén garantizados. Es perfectamente posible si nos sacamos las anteojeras de un neoliberalismo ultra que sacrifica todo a las ganancias de las trasnacionales.

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