El huevo de la serpiente
Róger Rumrrill
De acuerdo al historiador Robert Freeman, el surgimiento del Estado Islámico (EI) y de Al Qaeda y de otros movimientos extremistas y fanáticos que operan hoy en el Medio Oriente, además de causas fundamentalistas, políticas, económicas y culturales, tiene su origen en la intervención de Estados Unidos de América en Afganistán, Pakistán, Siria, Irak, Libia y varios países de esas regiones del mundo.
El huevo de la serpiente del terror del EI-de acuerdo al analista Ángel Guerra Cabrera-fue sembrada por Estados Unidos primero en Afganistán y más tarde se empolló en Irak y se multiplicó con la intervención armada y la manipulación de grupos fanáticos en favor de sus estrategias e intereses geopolíticos y económicos. El resultado, estados en ruinas como Irak, fragmentación y disputa caníbal de minorías religiosas, pillaje y destrucción a nombre de la libertad y la democracia occidental.
El colonialismo europeo sembró también ese huevo de la serpiente en África, Asia y América Latina. Algunas naciones y Estados principalmente en África son casi estados fallidos, al borde del colapso, porque las potencias europeas saquearon sus riquezas, impusieron regímenes autoritarios y corruptos y dejaron en el alma de esos pueblos el síndrome de una subcultura de la dependencia y la pérdida de las raíces identitarias y la autoestima nacional.
En la Amazonía, en el curso de los siglos XVI, XVI, XVII, XVIII y XIX, el colonialismo sembró el huevo de la serpiente del esclavismo y el sistema extractivo mercantil pre capitalista causando la desestructuración de las sociedades indígenas con graves pérdidas de sus tierras y territorios, sus saberes y sus cosmovisiones.
Ahora, en pleno siglo XXI y cuando se ha iniciado un proceso de recolonización y de reprimarización de la economía en América Latina en el contexto de la crisis civilizatoria, el sistema ha sembrado el huevo de la serpiente del extractivismo en las tierras y territorios de los pueblos indígenas.
Sin embargo, hay un huevo de serpiente sembrado por el Estado y las empresas multinacionales al interior de las pueblos y organizaciones indígenas que representa la mayor amenaza: la corrupción. La corrupción que socava la gobernanza indígena, la institucionalidad y la organización debilitando la resistencia frente a todas las amenazas externas políticas, económicas y sociales.
Un ejemplo de este huevo de serpiente es la disputa entre la CCNNA Achuar de Naranjal y Belén y Sión en el río Pastaza por la basura petrolera, el excremento del diablo, que dejó la petrolera canadiense Talismán.
Quién se queda con ese excremento del diablo para cobrar reparaciones por daños irreversibles a la Madre Naturaleza a Talismán habrá ganado la guerra posiblemente a costa de muchos muertos.
Como en el Medio Oriente, los tambores de guerra están sonando en el Pastaza. Porque también en la Amazonía se han sembrado los huevos de serpiente de la violencia y la muerte como en el caso de las cuatro dirigentes asháninka de Saweto.

