Lote 192: firmar el contrato ahora

Humberto Campodónico

La aprobación en el Congreso de la Ley que autoriza a Perupetro la suscripción de un contrato con Petroperú para la explotación del Lote 192 constituye un triunfo de todos aquellos sectores de la población peruana que quieren un desarrollo energético con participación plena del Estado y su empresa estatal.

A su vez, es un duro golpe a la derecha neoliberal que desea la consolidación de intereses privados en este sector estratégico, bajo la bandera del “libre mercado” y la abolición definitiva de la empresa estatal, con una enorme y millonaria campaña a partir de la “prensa concentrada”. En buena hora.

Se ha remontado una primera y enorme ola. Pero vienen más olas que remontar para consolidar este primer triunfo y evitar que se diluya. Esta comprensión es clave porque la derecha va a tratar de desacreditar el avance obtenido.

Un primer tema: si Petroperú está o no calificado para operar el Lote 192. Hace pocos días, el propio Presidente de Petroperú dijo que no. Pero en “La Hora N” dijo (22/05/15): “Estamos muy interesados en el Lote 192. Estoy yendo a Andoas con mi equipo técnico.” Y añadió: “En caso que el 19 de junio no haya ningún postor y Perupetro nos da la oportunidad de tomar el lote, lo tomaremos en su integridad. No huimos a ese reto” (1). ¿Por qué ahora el Presidente dice que no dijo lo que dijo? Averígüelo Vargas.

Segundo: Wood McKenzie, contratada hace un año para definir la reingeniería de Petroperú, no aprobaría que la estatal ingrese al 192. Sin embargo, en su informe final del 15 de mayo pasado, dice que la entrada de Petroperú a la explotación del petróleo es clave para pagar los préstamos de la refinería de Talara. Veamos.

Dice Wood McKenzie textualmente: “El Lote 192 presenta potencial significativo de petróleo crudo en formaciones someras y recuperación secundaria de petróleo crudo ligero. Aún en el caso de un precio de US$ 50/barril fijo durante la vida del proyecto, el flujo de caja anual del proyecto neto para Petroperú se mantiene en niveles positivos durante la vida del proyecto” (Informe de la Comisión de Energía y Minas del Congreso, página 12; verlo en www.congreso.gob.pe).

Esto desbarata los argumentos que dicen que no hay capacidad técnica. Agreguemos que el flujo de caja de Petroperú mejoraría aún más si recupera los US$ 100 millones de crédito fiscal del IGV por las ventas en la Amazonía. A pesar de los múltiples pedidos, el MEF dice simplemente que no.

Con esa negativa, el MEF prolonga la política de hace 20 años: darle golpe y patada a Petroperú para que aparezca como “ineficiente” y pueda ser privatizada. Luego de haberla masacrado, dicen con todo desparpajo: “hace 20 años que no explota una gota de petróleo y no tiene técnicos”. Pero, claro, si ellos mismos se encargan de eso. Es la crónica de una muerte anunciada.

Vamos a lo que viene. El Presidente debiera firmar la autógrafa, en cumplimiento del mandato popular, del mandato del Congreso, de su programa primigenio y la Hoja de Ruta. Si la observa, el Congreso debiera reafirmarse y promulgarla de todas maneras.

Segundo, Perupetro y Petroperú deben firmar el contrato del 192 en un plazo de 60 a 90 días, con fecha de vigencia el 29 de agosto del 2017, práctica común en el negocio petrolero. Mientras, el contrato con Pacific Energy queda vigente, sin perjuicio de que prosigan las investigaciones correspondientes para determinar si ha habido o no conflicto de intereses.

La firma del contrato, ya, del Lote 192 es clave. La derecha económica va a golpear el acuerdo del Congreso con todo lo que puede y, al mismo tiempo, va a tratar de dilatar la firma del contrato para que, con el tiempo y la campaña electoral ad portas, todo regrese a fojas cero. Hay que declararse en alerta permanente para que ello no suceda, en primer lugar el pueblo loretano. Aquí el problema es que el Ejecutivo (MEF, MEM, Petroperú y Perupetro) no quiere ese contrato. Habrá que ver cómo le hacemos frente a esto.

Dos cosas para terminar. Primero: vez firmado el contrato por el 192, que constituye un cambio positivo en la política petrolera, debe convocarse a los constructores e inversionistas de la Refinería de Talara para dejar bien en claro, no solo que se van a honrar todos los compromisos, sino que el 192 permitirá mejorar el flujo de caja de la empresa y el pago de los préstamos. Estamos hablando de una política responsable.

Segundo: la votación del Congreso la semana pasada nos dice claramente que es obsoleto el Art. 60 de la Constitución de 1993, acerca de la subsidiariedad de la actividad empresarial del Estado. Con ese artículo, Petroperú no debería existir pues sus actividades pueden ser realizadas por privados. Pero ahora que el Congreso nos dice que Petroperú debe entrar al “upstream”, debe eliminarse ese artículo, del cual “se agarran” los neoliberales para decir que esa votación es inconstitucional.

En verdad, con esa votación el Perú está avanzando hacia un nuevo consenso, que busca un nuevo Pacto social entre mercado, Estado y sociedad, alejado del dogmatismo y fundamentalismo neoliberal de la Constitución de 1993. Este país no le pertenece a los “técnicos” que creen que todo debe hacerse como ellos lo conciben. No solo porque no es cierta su quimera de que todos debemos pensar como neoliberales, sino porque estas han fracasado, como se constata ahora.

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