Cuándo se jodió la Universidad peruana

Gustavo Faverón
 
Mucho más de la mitad de las universidades privadas peruanas que existen hoy fueron fundadas después del decreto 882 de Fujimori, expedido en 1996. Me refiero a la infame “Ley de promoción de inversión en la educación”, que, como su nombre confiesa, no quería promover la educación sino la inversión privada. La mayor parte de esas universidades son mamarrachos disfuncionales, montados a la mala, que reparten cartones inútiles y colocan en el mercado a miles de graduados que jamás encontrarán un trabajo en su campo.
 
Incluso antes del decreto, durante la primera mitad de la dictadura fujimorista, la universidad privada había entrado por una ruta nefasta, cuyo hito mayor fue la fundación de la Universidad César Vallejo, que con el tiempo convirtió a César Acuña en el mayor empresario de la educación en el Perú. Más allá del escándalo de sus viles plagios está ese escándalo mayor: el de la educación de un pueblo colocada en manos de pícaros y mentirosos sin preparación alguna.
 
Mientras tanto, y pese al esfuerzo de Humala en el sector educativo, solo una sétima parte de las universidades nacionales han sido fundadas después de esa ley, lo que quiere decir que, sobre todo durante los gobiernos de Toledo y García, el Estado no equilibró el peso de esa academia trucha: las últimas generaciones de profesionales peruanos lo son, en su mayoría, solo en apariencia. En realidad son subempleados en serie, para lucro de un puñado de inescrupulosos.
 
Esa realidad, que vamos a sufrir con más gravedad en el futuro, cuando el país resienta aun más la escasez de profesionales competitivos, es consecuencia de una versión idiotizada y cataléptica de la lógica liberal del mercado, producida por la “derecha bruta” de la que hablaba Tafur, dispuesta a multiplicar su brutalidad y hacerla hegemónica. Esa lógica perversa, en la que el único bien valorable es el dinero mismo, es la que estaríamos colocando otra vez en el poder si elegimos a Keiko Fujimori o a César Acuña.
 

Un comentario sobre “Cuándo se jodió la Universidad peruana

  • el 12 junio, 2016 a las 11:12 am
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    Más allá de todas las verdades que manifiesta, de que una derecha hambrienta de dinero fácil en un país que ser lo permite, logra improvisar universidades que duele mas así Sin embargo considero qwue poco o mucho hubiera cambiado la suerte de nuestra educación, con o sin esta ley. Nuestra educación vive gobernada por una nefasta red de corrupción, tan metida y labrada en nuestro medio, que muchos agentes de esta corrupción ni saben que son parte de ella.
    Veamos, quieren capacitar profesores y lo hacen ¿Quienes? Los mismos que los forman y los sacan al mundo laboral como profesionales incapaces. ¿Quienes los evalúan? especialistas de educación que nunca han pisado un aula y no saben que se tiene que enseñar o qué tiene que aprender un estudiante. Especialistas que solo sirven para empapelar habitaciones de lo que es una buena educación virtual o etérea. ¿Quienes? Los que les permiten dictar los cursos en ciencias basados en 1924 (al menos en química que es mi especialidad).
    Digo permitir, porque yo he visto que en las principales universidades del Perú a los profesores de química, les dictan cursos los profesores de la escuela de química, conocimientos que para ese nivel al que van a darse son actualizados. Lo digo porque soy especialista en química, además sido capacitado por el gobierno alemán en Química y Biología y aquí en Alemania preparo alumnos para el colegio. La pregunta es, ¿Si un grueso número de profesores recibe conocimientos actualizados, porque termina dictando cursos de 1924? ¿Qué lo motiva a seguir apareciendo como un profesional incapaz, des-actualizado cuando muchos no lo son, al menos en química? ¿Cuál es el interés?
    Es aquí que hice un estudio del porqué y encontré la verdadera causa y a los verdaderos culpables, que seguirán ocultos porque nadie se ha hecho esta pregunta. Hace muchos años escuché a una ministra aprista decir “Hemos gastado millones de millones en educación y no hemos avanzado nada, incluso hemos retrocedido” ¡Que frescura! Pero eso seguirá pasando una y otra vez, seguiremos siendo los últimos de los últimos, mientras que la pregunta anterior no la respondan con horradez, tal como lo he hecho en un libro que escribí hace tiempo pero que está en espera de encontrar a alguien que realmente le interese saberlo

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