Perú: Elegir el peor ejemplo

Ronald Gamarra

La vocación por el fracaso y la mugre existe, es real. Puestos a elegir entre un abanico de posibilidades, habrá gente que siempre preferirá decantarse por la peor alternativa y la seguirá con entusiasmo. Por un lado, tras decisiones así, está el espíritu del borrego, del que sigue el rumbo incierto de la manada, es decir: la ausencia de criterio propio y espíritu crítico. Por otro lado, está el peso de los prejuicios, los privilegios, los temores, las ambiciones y la profunda inseguridad que habita en quienes toman las peores decisiones y los enceguece. Es el caso de la derecha peruana que, en su conjunto, se inclina activa y presurosa hacia las posiciones más trogloditas y brutas que existen en el mundo, y se hace cada día más antidemocrática, cada día más racista y discriminadora, cada día más ultramontana y hasta mojigata, cada día más macartista, intolerante y propensa a la violencia verbal y física. Cada día más fascista y extremista, polarizadora y confrontativa. Tanto que ya ni se preocupa de guardar siquiera las formalidades externas democráticas y directamente atiza el odio.

Es lo que acaba de hacerse patente y formal con la adhesión sumisa y entusiasta del conjunto de la derecha: el fujimorismo, la gente de López Aliaga y la que llegó al Congreso con De Soto, a las posiciones del partido español Vox, encarnación de la ultraderecha neofacha y neofranquista en España, reflejo de lo que otros partidos y movimientos son en otros países: el neonazismo disfrazado de la ultraderecha alemana, el chauvinismo de Le Pen en Francia, el trumpismo y el tea party en los Estados Unidos, el ultranacionalismo que gobierna actualmente en Polonia y Hungría.

¿Por qué la derecha política peruana y el empresariado nacional no eligen el ejemplo de Ángela Merkel? En ella tienen un excelente ejemplo de una estadista de derecha, sin lugar a dudas, pero rigurosamente democrática en la acción, las políticas, las formas y los mensajes. ¿Por qué eligen seguir a los impresentables neofascistas de Vox en vez de emular el ejemplo de Ángela Merkel? Vamos, si hasta Lourdes Flores, que, se supone, debía defender el ejemplo de la democristiana Merkel, se ha pasado con todo al fujimorismo y a las posiciones que promueve Vox.

Es evidente que una estadista de derecha como Ángela Merkel le queda grande a la derecha peruana, siempre bruta y cada vez más achorada. No solo la sienten inalcanzable, parece que tampoco la comprenden. La concepción política de Merkel, con ser sencilla, parece estar más allá de la capacidad de la derecha peruana para hacer política en nuestro país. Para el Perú, la derecha peruana prefiere cada día más la política del garrote, el infundio y el insulto. Ya son expertos en la fabricación de bulos y fake news, en la difamación de todo adversario chantándole de frente el marbete de terrorista.

Vox es la quintaesencia de lo peor de la política en España. Por eso se intentó a su alrededor un “cordón sanitario” para aislar su prédica de racismo, chauvinismo y odio. Solo el oportunismo del resto de la derecha española ha abierto brechas en ese intento de cinta sanitaria; a pesar de ello, los partidos conservadores españoles se cuidan mucho de prodigarse en contactos con ellos. Y es precisamente con esos apestados neofascistas que Keiko Fujimori, Jorge Montoya, José Cueto, José Williams y compañía se sientan sonrientes y halagados a pactar y a firmar sumisamente la declaración que les imponen.

Estos derechistas peruanos que tan alegremente se alían a Vox deberían saber que ese partido neofacho los desprecia a todos ellos en conjunto. Ninguno de esos políticos peruanos, considerados solo como personas, sería aceptable para los criterios de Vox que promueve el odio a los migrantes, a los sudacas, y lleva adelante campañas nauseabundas llenas de mentiras y tergiversaciones para expulsar a las personas peregrinas, negarles auxilios básicos y hasta los más elementales derechos humanos. Y en ello no se detienen en consideraciones con mujeres y niños.

Vox es también un partido enemigo de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTB. Evidentemente, esto calza con el machismo desembozado de esta derecha peruana, que no se preocupa de que nuestro país bata récords mundiales de violencia contra la mujer y permita los crímenes de odio. El camino que sigue esta derecha parece estar ya trazado y lamentablemente hará más daño al Perú. Qué se puede esperar, después de todo, de quienes pudiendo elegir entre las trayectorias de Ángela Merkel y los neofachas de Vox, se deciden por estos mequetrefes.

Fuente: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°559, del 01/10/2021 p14

 

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