Perú: Al país entero

César Hildebrandt

Nos ha llegado este texto cuya importancia no necesitamos subrayar. Nos parece que lo que teníamos que decir resulta irrelevante frente al contenido de las líneas que aquí presentamos.

“Todos esperamos el discurso de la señora presidenta.

Sabemos que vendrá cargado de esperanza, de espíritu de reconciliación y de propósito de enmienda.

También sabemos que estará lleno de anuncios importantes en torno a la reactivación económica, el aliento a las pequeñas y medianas empresas, la preparación para afrontar el fenómeno de El Niño, la recuperación de la seguridad ciudadana y el destrabe de grandes proyectos de inversión.

El país entero deberá reaccionar positivamente ante las propuestas de la presidenta Dina Boluarte. Es hora de meter el hombro y olvidarnos de agravios, sucedidos o imaginados, para levantar este Perú convaleciente que tanto nos necesita.

Hace algunas horas el Congreso, que es la representación popular de la democracia, dio un ejemplo histórico de generosidad al lograr que una lista multipartidaria obtuviera el triunfo en elecciones abiertas y públicas.

Que el marxismo-leninismo de Perú Libre y el liberalismo de Fuerza Popular arríen banderas momentáneamente en aras del país es algo que deberíamos todos aplaudir. Que a la unión de esas fuerzas patrióticas se sumen Alianza para el Progreso y Avanza País no hace sino consolidar la idea de que los objetivos nacionales están por encima de lemas de campaña y sectarismos de comarca.

Que el radicalismo violentista censure a la nueva junta directiva del Congreso es una prueba más del acierto logrado después de conversaciones, acercamientos y consenso. ¿Qué otra cosa que el caos, la embestida anarcoide y la sangre derramada en nombre del orden público ganaríamos si acatáramos las consignas de los jacobinos?

Los radicales no aman al Perú. Ellos aman el poder y la tutela sobre el pueblo al que dicen encarnar. Creyeron que tendrían el manejo del país convirtiendo a la presidenta Boluarte en su títere, pero se encontraron ante la férrea voluntad de quien había entendido cuál debía ser su papel.

La prensa del resentimiento llama al Congreso “guarida de lobistas, delincuentes y charlatanes de provincia”. Imaginamos que con su nuevo presidente, experto en enfrentarse a la difamación y la calumnia, el Congreso encontrará la fórmula judicial para parar esa avalancha de denuestos.

En estos días de júbilo patriótico, de afirmación de valores y de fe en el destino del país, no queda sino esperar que los políticos se pongan a la altura de las circunstancias y continúen apostando por la colaboración fecunda entre el Poder Ejecutivo y el Congreso.

A esa alianza estratégica el fundamentalismo de izquierda la llama “una unión contra natura”. Cuánto quisieran esos caciques ligados al MOVADEF que congresistas y ministros estuvieran en guerra. La idea de que la presidenta Boluarte y el Congreso sigan una agenda común que protege la estabilidad económica y aleja el fantasma de una nueva Constitución aterroriza a quienes han hecho del odio un modo de vivir y pensar. Allá ellos.

Desde aquí sólo nos queda decirles: ni pasaron ni pasarán.

El pueblo quiere empleos dignos, crecimiento económico, restablecimiento del orden, progreso en la infraestructura y reorganización del sistema de la salud pública. El pueblo quiere atención, no discursos vanos y fóbicos que pretenden retrotraernos a los años 70 del siglo pasado, cuando la Unión Soviética todavía respiraba y a la China de Mao no se le había ocurrido intentar el capitalismo que la convirtió en gran potencia. En esos tiempos, en efecto, el socialismo era mirado como una opción válida. Esa fue la que, con muchos matices de diferencia, adoptaron el Chile de Allende y el Perú de Velasco, con los resultados históricos que todos conocemos. Hoy, cuando Cuba mendiga ayuda y Corea del Norte es una anomalía indescifrable, el socialismo es un difunto que deambula en algunas nostalgias y discursos.

No es que la presidenta Boluarte haya tenido que dudar para adoptar la ruta que ha tomado. Es que ni siquiera había bifurcación de caminos o dilema y si ella no hubiese obedecido a su instinto de supervivencia, estaríamos, como con el golpista Pedro Castillo, al borde del abismo.

Saludamos al Congreso renovado, al Ejecutivo decidido a continuar por la senda de la sensatez y al Perú reunido en estas fechas de fervor patriótico.”

Firman

K. Fujimori
C. Acuña
H. de Soto
V. Cerrón
A. Otárola
Siguen firmas…

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 646 año 14, del 28/07/2023,  p12

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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