Perú: La ética en el basural

Jorge Bruce

“Nunca hemos tenido una organización tan exitosa como país, es cierto. Pero lo que está ocurriendo acelera el proceso de descomposición, elevando el riesgo de terminar en una dictadura en regla”.

Los cotidianos espectáculos bochornosos o criminales en los cuales participa la mayoría de nuestra clase política alimentan una cascada de consecuencias perversas. Si tomamos el caso de la congresista Amuruz, por citar el más reciente, la escalada ha llegado al asesinato de un invitado a su fiesta.

Sin embargo, como anuncia el periodista Davis Gómez Fernandini, la Comisión de Ética del Congreso es una “fábrica de blindajes”. Lo hemos visto tantas veces en este Parlamento, que ya nadie espera nada de dicha comisión. Mejor dicho, espera que desperdicien nuestro dinero en reuniones absurdas, para luego, invariablemente, exculpar a los de su mancha (nunca mejor dicho).

Las consecuencias funestas a las que me refiero no son únicamente la de enviar el mensaje, que sus amigos no tienen nada de qué preocuparse. El país entero los observa –cada vez con menos interés, es cierto– ignorar el robo de sueldos, mentiras descaradas, alguna violación o, como en este último caso, la muerte de un invitado a balazos. Si eres congresista de los nuestros (es decir, casi todos), no tienes de qué preocuparte.

Lo más grave, acaso, es que estas reiteradas señales de impunidad deterioran la calidad de los vínculos entre quienes habitamos el Perú. ¿Por qué debería cumplir la ley si los políticos nos enseñan a diario lo rentable de delinquir? La ética, que debería ayudarnos a convivir con unas reglas del juego iguales para todos, se convierte en una parodia de El señor de las moscas, la novela de William Golding (1954).

En ese relato, un grupo de niños británicos son los únicos sobrevivientes de un accidente de aviación. Al carecer de alguien que imponga las normas de la civilización, en una suerte de entropía negativa, se enseñorea el caos, la locura, la violencia y la muerte. ¿Exagero? Observen las cifras de inseguridad, la principal angustia de la mayoría de peruanos. ¿Alguien piensa que las continuas violaciones del Estado de derecho solo afectan a quienes se interesan por la política? Pues se equivoca. Las mafias callejeras saben que esta es la isla de Golding (sin necesidad de leerlo o siquiera escuchar del libro).

Al corromper la noción de ética públicamente, una y otra vez, van aboliendo las nociones esenciales de la convivencia: el bien común, el respeto al otro (sobre todo a la otra), la solidaridad, la compasión, el deseo de vivir en armonía en una sociedad de iguales. Nunca hemos tenido una organización tan exitosa como país, es cierto. Pero lo que está ocurriendo acelera el proceso de descomposición, elevando el riesgo de terminar en una dictadura en regla. Lo que tenemos ahora se le acerca, pero aún no estamos ahí. Aún.

https://larepublica.pe/opinion/2023/10/09/la-etica-en-el-basural-por-jorge-bruce-516808

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