Perú: Quizá algún día recuperaremos la democracia

Ronald Gamarra

«La división de las fuerzas de centro y de izquierda tiene el sabor de la deslealtad, de una traición a los intereses del pueblo peruano»

La encuesta de CPI difundida el martes 20 de enero no trae novedades de importancia con respecto al cuadro de los últimos meses. A solo 80 días de la primera vuelta de los comicios presidenciales, menos de tres meses, el clima electoral no calienta y se mantiene gélido como un témpano, a pesar del verano. Las cifras no pueden mostrar un votante más desmotivado y alejado de una oferta política que, por otra parte, no puede ser más pobre. Estamos tal vez ante el proceso electoral más gris y soporífero en muchas décadas.

Sin embargo, no por ello se tratará de un proceso irrelevante o inocuo. Todo lo contrario. En estas elecciones aburridas y opacas, el país se juega la poca democracia que le queda, esa incompleta y llena de defectos, pero democracia, al fin y al cabo, que ha venido siendo destruida paso a paso, piedra por piedra, en forma sistemática, por una coalición mafiosa que la supo asaltar y enquistarse en el Estado a sangre y fuego en la represión de diciembre 2022 a febrero 2023. Una mugre liderada por tres o cuatro capos: Keiko, Porky, Acuña y su mayordomo Cerrón.

Ahora ellos van decididos a establecer un sistema abiertamente autoritario, una reedición de la dictadura fujimorista de 1992-2000. Una segunda versión que amenaza con ser no una farsa, sino un saqueo brutal del país en favor de mezquinos intereses privados de corto plazo. El mercantilismo en su peor forma, en su modo más descarado, a cargo del destino y de los recursos del país. Ya lo estamos viendo en cada escándalo de corrupción que el pacto mafioso produce sin parar cada día. Están descontrolados, se sienten inalcanzables e impunes, ni siquiera les interesa disimular.

Según la encuesta, solo un puñado de los 38 partidos en competencia aparece con algo más de 3%. “Lideran” la lista las candidaturas de Porky, con apenas 13% de intención de voto, y de Keiko, con solo 7%. Se trata de dos propuestas pigmeas. Con esos porcentajes, ni Porky ni Keiko pueden aspirar a representar la voluntad de la nación. Pero han diseñado las cosas para que, aún con esos números ridículos, puedan pasar a la segunda vuelta y definir la presidencia entre dos aspirantes de la ultraderecha.

Ya tienen la experiencia. Keiko Fujimori pasó a disputar la segunda vuelta en el año 2021 con solo el 13% de los votos. Esa vez, Pedro Castillo lideró la primera ronda con apenas 19%. La derecha sabe bien que puede pasar otra vez con un porcentaje muy bajo, que daría vergüenza en cualquier parte del mundo. Por eso se ha esmerado en diezmar y dividir a los adversarios, inhabilitando candidatos peligrosos, con caudal electoral propio, favoreciendo la división política y las ambiciones miopes de la oposición, confiados en que esa división los pulverizará.

Las cosas parecen estar ocurriendo, hasta el momento, tal como lo han planeado. Solo los porkistas y los fujimoristas superan la valla electoral del 5%. Los demás partidos con alguna votación son el vizcarrismo, con 4,5%; el cómico Carlos Álvarez, que araña el 4%; Acuña con 3,7%, López Chau con 3%, el retorcido Pepe Luna con 2,8%. Los otros 31 partidos juntos no llegan al 12%. Frente a ellos, un 50% del electorado se reparte entre la abstención, el voto en blanco y una proporción de indecisos que duplica con creces la intención de voto de Porky.

El dinero lo están gastando algunos partidos a manos llenas. Porky, el fujimorismo, Acuña, Pepe Luna están invirtiendo sumas enormes. Lo interesante es que, a pesar de su enorme desembolso, Porky apenas supera el 10%, Keiko cae muy por debajo de esa cota y Acuña o Pepe Luna ni siquiera llegan a la valla mínima del 5%. El partido que más dinero recibe del Estado para esta campaña electoral y más espacio tiene en la franja electoral que el Estado subvenciona es el cerronismo, que recibe millones de soles; sin embargo, está en el grupo de los del montón. La gente no se deja engañar tan fácilmente como antes por los mercachifles políticos y sus baratijas. Desconfían de tanto sinvergüenza, pero no encuentran dónde depositar su esperanza.

Por eso, la división de las fuerzas de centro y de izquierda tiene el sabor de la deslealtad, de una traición a los intereses del pueblo peruano. Los políticos de dichos espacios no hicieron ningún esfuerzo serio por lograr la unidad de sus grandes componentes, que permitiera constituir un referente atractivo para el pueblo por su capacidad de propuesta, movilización y convocatoria. No quisieron entender que las tareas de hoy son muy elementales, pero inmensas y graves: rescatar la democracia, restablecer el Estado de derecho, quebrarle el espinazo a la corrupción, derrotar la delincuencia común, restablecer el bienestar del pueblo y el funcionamiento de la economía.

Enceguecidos por aspiraciones personales a la presidencia, han multiplicado las candidaturas hasta la autoliquidación. Es lo que se puede apreciar hasta el momento, en que ninguno se acerca al mínimo de 5% para obtener representación parlamentaria. Con excepción de López Chau, que apenas llega al 3%, el resto se encuentra en el montón de los innominados. El reclamo a las utopías no puede tapar lo que se ha cometido en los hechos, terminando las posibilidades del sector que podría y debería enfrentar la arremetida autoritaria de la ultraderecha.

Es verdad que, tratándose de nuestro país, 80 días pueden resultar un trecho muy largo. En ese sentido, nada está dicho aún y espero, sinceramente, equivocarme. Ojalá por allí surja alguna alternativa, asome una opción. Pero me temo que no ocurrirá. Tal vez unos puedan lograr alguna representación minoritaria, pero no los veo disputando el poder a la coalición mafiosa. La perspectiva más probable dibuja un camino muy largo y complicado para la recuperación de la democracia, una larga marcha en la cual tendremos que superar enormes dificultades, empezando por la reconstrucción de una alternativa democrática fuerte y consistente.

22-01-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 766 año 16, del 23/01/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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