Perú: Gringo metiche

Eloy Marchán

Bernie Navarro es un digno emisario del hombre que bombardeó Caracas, se llevó a Maduro y mantuvo a sus colaboradores para disponer a sus anchas del petróleo. El embajador estadounidense está convencido de que el Perú le habrá de tolerar todas sus groserías

Estados Unidos está interfiriendo en las elecciones peruanas. Su embajador, Bernie Navarro, aterrizó en Perú hace quince días y ya se ha reunido a puerta cerrada con Keiko Fujimori y César Acuña. También tenía una cita pactada con Rafael López Aliaga, pero abortó a última hora. Consultados al respecto, en la embajada trumpista optaron por guardar silencio.

El encuentro que Navarro tuvo con Fujimori fue la semana pasada y duró poco más de una hora. La cita con Acuña llama especialmente la atención. Estados Unidos le anuló la visa al dueño de la Universidad César Vallejo debido a sus investigaciones por lavado de activos. En ambos casos las citas fueron sin testigos y no trascendió ningún detalle.

La cita de Porky con el emisario de Trump abortó a última hora. El candidato fue el que canceló el encuentro sin dar mayores explicaciones. “Así es Rafael. Impredecible. Le dijimos que no lo haga porque él supuestamente se vende como el candidato más cercano a Trump”, dice un asesor de López Aliaga.

La interferencia de Estados Unidos en el Perú va mucho más allá de encuentros con aspirantes a Palacio. Este semanario accedió a una carta que la Cámara de Comercio Americana en el Perú (AMCHAM, por sus siglas en inglés) le envió el pasado 21 de octubre al entonces primer ministro Ernesto Álvarez.

En el documento le piden a Álvarez tomar medidas para romper el monopolio chino en la distribución de luz en Lima. Solicitaron también gestos urgentes para evitar el avance de China en el nicho de la generación de electricidad.

La preocupación de los empresarios americanos se debía a que Luz del Sur, empresa que pertenece a China Three Gorges Corporation (CTG), estaba negociando la compra del parque eólico San Juan de Marcona, que genera 136 megavatios (MW). Se trata del proyecto de energía renovable más importante del país. La compra finalmente se concretó para disgusto de los gringos.

La adquisición se produjo en diciembre y actualmente se están cambiando los poderes en registros públicos. CTG pagó USD 253 millones a la española Acciona por el 100% de las acciones de San Juan de Marcona.

Ahora los chinos generan 1,088 MW, la cuarta parte de la producción nacional. El parque eólico San Juan de Marcona se sumó a la inmensa cartera energética de los chinos: las hidroeléctricas Chaglla, San Gabán y Santa Teresa; las plantas solares Tres Hermanas y Majes; y la eólica de Marcona.

La carta de AMCHAM, firmada por su director Aldo Defilippi, dice que el Perú, al permitir el avance de los chinos, está dejando de tener una “posición neutral” en la geopolítica mundial. También que está bajando la cabeza ante las compañías chinas que “responden a agendas políticas y no comerciales”.

“La actual situación contradice principios fundamentales que la economía del Perú en vías de desarrollo necesita, tales como la necesidad de orígenes diversos de inversión para equilibrio geopolítico y la garantía de entorno competitivo para atracción de capitales responsables de distinto origen”, dice el texto que Defilippi hizo llegar a la PCM.

El 12 de febrero último, cuando llevaba apenas una semana en Lima, Bernie Navarro fue nombrado presidente honorario de la AMCHAM. “Estoy honrado de asumir el cargo. Un sector privado estadounidense presente es clave para nuestra relación y para una región fuerte”, tuiteó Navarro luego del gesto de los empresarios.

Igual que Donald Trump, Navarro es un ferviente tuitero. Lleva 34 publicaciones desde que pisó suelo peruano. A veces lo hace desde su cuenta personal y otras desde la de embajador norteamericano en el Perú.

La agenda de Navarro, por ahora, tiene como objetivo atacar la presencia de China en el Perú. Y para ello todo vale: postea noticias falsas o retuitea información de portales web cuyo director tiene sentencia por difamación.

El 13 de febrero Navarro publicó un tuit que decía: “La prensa es el cuarto poder de la democracia y está protegida por nuestra Constitución. La libertad de expresión es parte de nuestros valores. Es peligroso, aunque no sorprendente, ver a China exportar la censura”.

El documento adjunto era una publicación del portal “La Abeja”, dirigido por Luciano Revoredo, defendiendo a Diego Acuña, exconductor de Willax, por una carta notarial que recibió de Cosco Shipping. Acuña había dicho que todas las inversiones chinas están alineadas a los intereses expansivos del Partido Comunista de la potencia asiática.

En Twitter, Navarro también ha colgado: “Con los chinos saqueando su mar, los peruanos van a tener que ponerse creativos y hacer ceviche de hamburguesa”. Y luego se enzarzó en una discusión virtual con Zhu Jingyang, embajador chino en Colombia. Los canales diplomáticos han saltado por los aires en menos de dos semanas.

El 14 de febrero Jingyang escribió: “Al hablar de un ‘futuro compartido’, el embajador de EE.UU. en el Perú está plagiando la propuesta china. Bienvenido a bordo en este afán común por el futuro compartido de toda la humanidad, distinto de ‘America First’”.

Dos horas después Navarro replicó diciendo: “‘America First’ no significa ‘América solo’. ¡Quédate por Colombia que hay muchos problemas por allá!”.

Bernie Navarro es el primer embajador político de Estados Unidos en las últimas cuatro décadas. La esposa de Navarro es ciudadana peruana y se casaron en la iglesia Nuestra Señora del Pilar, en San Isidro, en el 2001.

“El embajador Navarro cree que lo que le corresponde es parecerse a su jefe, Donald Trump. Se comporta como un mini-me”, dice el internacionalista Farid Kahhat.

“Los mensajes del embajador –añade Kahhat– no van a ir a ninguna parte. El Perú no va a dejar a China. China es nuestro primer socio comercial. La imbricación económica entre Perú y China es tan grande que no hay vuelta atrás. Estados Unidos no puede exigirnos que rompamos con nuestro primer socio económico sin que ellos nos den nada a cambio”.

“Todo tiene un precio, y a la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía”, tuiteó Navarro el 11 de febrero comentando una publicación de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado donde se mostraban “preocupados” de que Ositrán no pueda supervisar el puerto de Chancay, como ordenó el juez constitucional Juan Carlos Núñez.

Estados Unidos está ofreciendo ser el proveedor de los 24 cazas, hacer junto a la FAP una estación espacial en Talara, tomar la concesión del puerto de Corío (Arequipa) y encargarse de la nueva Base Naval.

“Lo que uno le podría decir a Estados Unidos es: ‘¿No te gusta que haya un puerto en Chancay administrado por una empresa china? Entonces construye con capital americano un puerto en Corío y compitan con Chancay’. El problema con Estados Unidos –apunta Kahhat– es que se comporta como el perro del hortelano: no come ni deja comer”.

20-02-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 770 año 16, del 20/02/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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