Perú: La prensa hegemónica en guerra (electoral)

Daniel Espinosa

«Eso es lo que nos espera, sobre todo si un candidato antisistema pasa a segunda vuelta»

Al hablar de propaganda, los profesores de comunicación y periodismo insisten en volver una y otra vez a la Segunda Guerra Mundial, al nazi Joseph Goebbels y a sus bastante gastados principios de manipulación: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, etcétera. Lo que consiguen es instalar en sus alumnos la idea equivocada de que la propaganda se circunscribe a tiempos de guerra y a totalitarismos. En tiempos de paz –y en democracia– podemos bajar la guardia (a eso parecen invitarnos).

En su libro Poder Mediático: propiedad, gestión e influencias (2025), Francisco Durand y Kenyi Martínez hacen un paralelo que no cae en ese peligroso error de percepción: “El rol político de los medios no se limita a épocas electorales (tiempos de guerra) –cuando su influencia es protagónica–, sino que se mantiene activo a la hora de defender a quienes sostienen el modelo económico neoliberal. De ahí la estrecha alianza entre el poder económico y los grandes medios” (el paréntesis es nuestro).

En Poder Mediático…, publicado de manera póstuma en el caso de Durand, fallecido en febrero de 2023, los autores explican que la captura de los medios de comunicación sería “un eslabón clave en la captura del Estado por parte de los grupos de poder económico (GPE)”. Los medios capturados asumen el rol de “voceros” de esos GPE, y así, “se socavan… las bases fundamentales de la defensa de los intereses colectivos de la población, y por ende se debilita la democracia”, explican.

Cuando las elecciones aún se encuentran a una distancia no amenazante –tiempos de paz, al menos aparente–, los medios de comunicación “hegemónicos”, como les llaman Durand y Martínez, “…exhiben un inusual grado de influencia: marcan la agenda nacional, participan activamente en política –impulsando o desestabilizando gobiernos y ministros– y gestionan las noticias y los comentarios con variados niveles de objetividad”.

La propaganda se practica todo el tiempo y sin tregua, pero es en tiempos de guerra (electoral) cuando adquiere tintes grotescos. Eso es lo que nos espera, sobre todo si un candidato antisistema pasa a segunda vuelta. Si eso sucede, los medios corporativos y sus desesperados dueños –siempre ocupados urdiendo discursos ideológicos que justifiquen sus prerrogativas y privilegios, como notan Durand y Martínez– dejarán de lado toda vergüenza y las buenas maneras, ya de por sí escasas cuando reina la calma.

Los sondeos de opinión dan cuenta de que una mayoría nada desdeñable está al tanto del rol que juegan los GPE y sus voceros mediáticos: encuestas del Instituto de Estudios Peruanos (2023) hallaron que el 66 % de los peruanos confía “poco” o “nada” en los medios. Las cifras de descontento popular con respecto a la democracia corren en paralelo (y eso no es una coincidencia).

Pero no debemos dejarnos engañar por esas cifras de desconfianza (por mucho que sean ciertas). Uno de los autores que nutren las investigaciones de Durand y Martínez, Manuel Castells, ha notado cómo “los ciudadanos terminan por creer la información que se les transmite”. La desconfianza en los medios es real y sobradamente justificada, pero al no existir otros discursos –o al no ostentar esos discursos un poder de difusión suficiente–, el público termina incorporando en su universo mental la visión del mundo evacuada por los voceros de los GPE.

Sobre ellos, Durand y Martínez señalan: “…los propietarios, directores y periodistas actúan como una suerte de guardianes o filtros, pues deciden qué temas se transmiten al espacio público y la política”; además, los periodistas “no tienen libertad y se alinean con las directivas de los medios”, explican.

El análisis de las tres últimas elecciones (2011, 2016 y 2021) arroja un panorama de desesperación en una élite corporativa que instrumentaliza los medios de comunicación nacionales y que se ha mostrado dispuesta a todo para proteger sus intereses, representados –sin éxito, al menos en las urnas– por Keiko Fujimori.

Al respecto, el valioso trabajo de Durand y Martínez ofrece una docena de casos puntuales en los que el Grupo El Comercio –la concentración que reina sobre la prensa escrita y dirige importantes canales de televisión– despidió a periodistas que se rehusaron a tomar partido por la candidata del statu quo, dedicó editoriales y titulares a la demolición de candidatos poco convenientes y empleó programas televisivos para difundir teorías de conspiración sobre fraudes.

Luego de la victoria electoral de Pedro Castillo, el Perú fue testigo de uno de los “más graves escándalos respecto a manipulación y falseamiento de la información perpetrados en América Televisión bajo la dirección periodística de Gilberto Hume”, explican los autores citados. Sucedió en junio de 2021 en el programa dominical Cuarto Poder, cuando Mario Ghibellini y Mávila Huertas entrevistaron a Arturo Arriarán, marino retirado que se presentó como “experto en criptoanálisis”.

Arriarán aprovechó las cámaras de América Televisión para asegurarle al país –sin que los periodistas en cuestión atinaran a exigirle pruebas– que había desarrollado una fórmula matemática que le permitía certificar el “fraude en mesa” que Keiko y compañía venían denunciando, trampa que según ellos le habría granjeado la presidencia al hoy encarcelado Castillo.

Resulta que Arriarán había sido recomendado a Hume, director periodístico de América Televisión y Canal N (controlados por el Grupo El Comercio), por Carlos Raffo, entonces publicista y asesor de Keiko Fujimori. Al cuestionar a Hume al respecto, el periodista Diego Salazar obtuvo esta respuesta: “¿Cuál es el problema que yo (sic) presente a un loco que habla locuras? Es divertido…” (“The Washington Post”, 14/07/21).

Por muy repulsivo que resulte el señor Hume, no podemos dejar de notar que el hedor, ese que evidencia la putrefacción de una prensa hegemónica que cada cinco años entra en guerra, viene de mucho más arriba.

05-02-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 768 año 16, del 06/02/2026

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