Perú: Mariátegui
Ronald Gamarra
«La centuria debería ser la coyuntura para acabar con todas estas mistificaciones»
Hay vidas que no caben en un siglo. La de José Carlos Mariátegui es una de ellas. Nació frágil, caminó con dificultad, y aun así levantó sobre sus hombros el peso de un país que no quería mirarse al espejo. Pensó con una claridad que duele. Escribió con una belleza que persiste.
Entramos a la celebración del siglo de un intelectual y escritor vigente, de un autor extraordinario en el campo del pensamiento tanto como en el de la literatura, cuya obra y acción fecundas marcaron definitivamente nuestro país y nuestra sociedad. Un siglo de una vida que es un paradigma ético, un ejemplo de espíritu de lucha, de sobreponerse a la adversidad de todo tipo, para crear –íntimamente entrelazados– ideas y arte.
El centenario de José Carlos Mariátegui no es una fecha: es un río con varios afluentes. Comprende varios hitos que merecen, cada uno, el recuerdo debidamente informado y la reflexión colectiva profunda y fértil. Su vigencia se eleva superando profundos obstáculos, malentendidos y silencios que han querido imponerse a lo largo de todo este período y que con frecuencia han partido de sectores que se reclaman mariateguistas. La centuria debería ser la coyuntura para acabar con todas estas mistificaciones.
La manipulación de Mariátegui y su legado ha pretendido, sobre todo, presentarlo como un doctrinario dogmático, cuando en realidad fue un ejemplo de apertura, tolerancia, diálogo y amplitud de perspectivas, dentro de una proyección socialista que se empeñaba en imaginar con cabeza propia sobre la realidad y los problemas del país. Un estudioso abierto a la libertad, a las nuevas corrientes artísticas, al ejercicio del libre pensamiento como modo de enriquecer su propia concepción socialista. Un intelectual y escritor dispuesto a luchar a la vez por el pan y la belleza para la sociedad.
Empezamos este año 2026 con la conmemoración del centenario de la revista “Amauta”, reconocida como la más trascendental y de influencia más duradera en el país en el curso de este siglo. Con sus 30 ediciones publicadas entre 1926 y 1930, fue ventana y puerta al mismo tiempo: un acto de rebeldía intelectual que marcó el inicio de la contemporaneidad y la apertura hacia el mundo de un país hasta entonces tradicional, arcaico y aldeano, dominado por castas cerradas, como era el nuestro. La fundación y la circulación de “Amauta” son parte del inicio de la modernidad en el campo del pensamiento, la reflexión y el debate.
El siguiente hito se sitúa en el año 2028, cuando se cumplen 100 años de la publicación de los “Siete Ensayos”. No hace falta insistir aquí en la importancia de esta obra capital, inicio del modo moderno de analizar la realidad social en sus distintos aspectos, a la vez que ejemplo de excelente escritura literaria. Es a la vez bisturí y poema, que diseccionó la realidad peruana con la misma mano con que la amaba. El primer intento honesto y creativo de pensar este país desde adentro, con herramientas del mundo, el marxismo, pero con ojos propios, que ya en su tiempo sorprendió y disgustó a los dogmáticos.
El tercer hito del siglo de José Carlos será también el más sensible porque se relaciona con su muerte prematura, a los 36 años de edad, la extinción temprana de una vida que iluminaba y creaba, que reunía y convocaba, que construía y ponía cimientos. No sé si para entonces dispondremos ya de una biografía completa de nuestro Amauta, que sea a la vez abarcadora y rompedora de prejuicios, sin anteojeras ideológicas. Como tampoco podemos saber si para entonces dispondremos también de una edición crítica de los “Siete Ensayos”. La deuda con la obra de Mariátegui y la investigación que merece aún queda por saldar.
Junto con los tres hitos anteriores hay otros que se asocian a ellos o forman su propia conmemoración. El centenario de la fundación del Partido Socialista, este 2028. La constitución de este partido por parte de Mariátegui no es un hecho menor, ni soslayable: representa la voluntad de actuar, la praxis, el paso de la idea a la acción que Mariátegui perseguía desde su retorno al Perú, después de su fecunda experiencia europea. Está, además, en el origen de una corriente política con vigencia efectiva, si bien no siempre servida convenientemente, en el Perú de hoy.
Otro hito digno de mencionar será el centenario de la Confederación General de Trabajadores del Perú, la CGTP, primera central sindical unitaria de los trabajadores peruanos, culminación organizacional e ideológica de la labor de varias décadas de los obreros anarcosindicalistas que la precedieron y luego se adhirieron a ella. Expresión, al igual que el Partido Socialista, de la praxis que animaba la vida y la obra socialista del Amauta. Este centenario convocará a miles de trabajadores y activistas sindicales en jornadas de reflexión colectiva con plena actualidad temática.
No esperemos nada del Estado en la celebración del siglo de José Carlos Mariátegui: nunca ha sabido qué hacer con él, y no va a aprender ahora. Las acciones conmemorativas tendrán que partir de la sociedad civil, desde quienes lo observan sin intermediarios y sin permiso. Entre tanto releamos a Mariátegui, los “Siete Ensayos”, la revista “Amauta”, con la mentalidad libre del fundador del socialismo peruano.
03-04-2026
Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 776 año 16, del 03/04/2026
