Perú: Predicciones de fiestas patrias

Ybrahim Luna

«El fujimorismo es, por naturaleza, delictivo y brutal»

Políticamente estamos experimentando la calma que precede a la tormenta. Desde que Keiko Fujimori fue proclamada presidenta electa, un sector de la prensa ha ingresado a un periodo de optimismo sin precedentes, en el que cada declaración de la hija del dictador es un augurio de prosperidad económica y certeza del retorno al “orden” de ‘los 90’. Esa ceguera selectiva se materializa en portadas solemnes, reportajes halagadores y debates unilaterales entre las geishas y los taikomochi (sus predecesores masculinos).

Los medios pretenden ocultar sus fantasías autoritarias y su regocijo por la victoria fujimorista escudándose en cualquier Felipillo que declare que “ya es hora de dejar los odios y el resentimiento por el bien del país”. A esos medios no les resulta difícil ubicar a analistas conversos porque aduladores con doctorado hay a montones.

Y recordemos que fue esa misma prensa la que hace poco alertó sobre las “amenazas subversivas” que representarían las marchas en defensa del voto rural. Algunos periodistas –ahora los taikomochi– aseguraron que la izquierda buscaría muertos para boicotear a Keiko. Otros insinuaron que un plan se estaba urdiendo desde Bolivia (ya no hay forma de involucrar a Cuba o Venezuela). Y no pasó nada.

Es posible que parte de la prensa “libertaria” aún se crea sus propios demonios y vea amenazas en cualquier movimiento de Roberto Sánchez o Pedro Castillo. Pero el gran conglomerado de medios sabe que la uniformidad ha vencido y que el objetivo de ahora en adelante será pasteurizar cualquier recuerdo de la dictadura, socializar la imagen de Keiko como madre de mano dura e internacionalizarla como aliada de Trump: otra ficha en el nuevo Plan Cóndor de la “doctrina ‘Donroe”.

Incluso intuimos cómo serán los análisis auspiciosos tras la asunción de mando del 28 de julio. La señora Fujimori iniciará su discurso recordando a su padre –condenado por asesinato y robo– derramando unas lágrimas y dedicándole su victoria. También recordará a su madre –maltratada por su padre y ninguneada por ella– y le dedicará alguna frase con la voz quebrada. La presidenta hará uno que otro mea culpa y prometerá que gobernará “para todos”. En los sets de televisión, los analistas (casi todos columnistas de “El Comercio”, “Perú21” y “Correo”) resaltarán lo emotivo del mensaje y destacarán el carácter reconciliatorio de la nueva mandataria. Luego, Keiko Fujimori dará cifras y los economistas invitados en todos los canales dirán que lo suyo es responsabilidad fiscal y que sus megapromesas son factibles con algunos ajustes.

En la parte final, Keiko alzará la voz para demostrar fuerza ante la inseguridad ciudadana, y les dirá a los cabecillas de las bandas criminales que, si no se entregan, tendrán los días contados para sus capturas. Aquí los medios darán paso a exministros de Defensa y del Interior para que aplaudan las medidas gubernamentales que pondrán en jaque a la delincuencia y, de paso, le dirán a la población que no es necesario derogar las leyes procrimen, porque con las leyes del congresista Rospigliosi lo que se ha logrado es empoderar a policías y militares.

La prensa que se hacía llamar objetiva pasará a ser oficialista y atacará sin piedad a la oposición congresal. Y, de vez en cuando, ensayará alguna crítica a algún mal funcionario del nuevo gobierno. Pero por lo general intentará mantener un espejismo: la ilusión de que hemos entrado en una etapa de reconciliación y progreso.

Pero esa prensa no la tendrá tan fácil, porque el fujimorismo nunca se ha caracterizado por la mesura. El fujimorismo es, por naturaleza, delictivo y brutal. ¿Qué malabares harán los medios para distraernos? ¿Qué cortinas de humo ensayarán a través de las redes sociales para que la aprobación de la nueva presidenta no empiece a mermar?

Cuando la calma pase y empiece la tormenta, ¿el pueblo regresará a las calles?

A la prensa de verdad, la independiente, solo le quedará investigar, denunciar y resistir, como en ‘los 90’.

09-07-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 790 año 17, del 10/07/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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