Perú: Es difícil amar al Perú

César Hildebrandt

«Es difícil amar a un país en el que Fernando Rospigliosi cree ser un señor respetable y donde César Acuña anuncia su retiro de la política (como si alguna vez hubiese estado en ella)»

Es difícil amar a un país que se arrodilla ante los Estados Unidos de Trump. Que premia la estupidez. Que tiene un comercio carnal con la corrupción. Que hace de la ley un papel inútil. Que presume de haber nombrado a un delincuente en el cargo de Fiscal de la Nación. Que está convencido de que la miseria de muchos es inexorable.

Es difícil amar a un país que vota por quien se proclama heredera de un hombre que huyó del cargo de primer mandatario para refugiarse en Japón, repitiendo de algún modo la fuga en 1879 de Mariano Ignacio Prado, a quien perdonaron después de su regreso y uno de cuyos hijos fue presidente en dos oportunidades.

Es difícil amar a un país que está enamorado del desorden. Que conspira con todo su talento para que la burocracia se pudra, los gobernadores entren a saco, la policía actúe muchas veces en pandilla.

Es difícil amar a un país que ignora gran parte de su pasado y que tropieza con la misma piedra desde su fundación como república. Que permite que un hombre que adoptó un alias porcino se burle de la ley. Que tolera que la Constitución sea ultrajada en manada y reformada 60 veces por quienes precisamente condenan cualquier intento de convocar a una asamblea constituyente.

Es difícil amar a un país que llama héroes a quienes masacraron comunidades indígenas enteras tratando de restaurar un orden que fue el perfecto pretexto para la locura criminal de Sendero Luminoso.

Es difícil amar a un país que se pregunta qué hacer con lo ilegal, que sueña con ganar concursos mundiales de comida mientras renuncia a darle valor agregado al cobre que exporta, que permite los intereses de usura de los bancos, que habla por lo general un dialecto anómalo remotamente parecido a aquel con el que escribía Valdelomar.

Es difícil amar a un país que tiene una Junta Nacional de Justicia donde impera la venganza bandolera, un Tribunal Constitucional en barraganía con la depravación, un Jurado Nacional de Elecciones sometido a la extorsión de la derecha.

Es difícil amar a un país que decide que la educación no es prioritaria, que la salud no es principal, que la seguridad no es vital. Y que lleva a la presidencia a una señora que no entiende la naturaleza de los problemas y que por eso no puede encontrar solución a ninguno de ellos.

Es difícil amar a un país que no vota en la ONU por el derecho del Estado palestino a pronunciarse en la asamblea general. Que no tiene la dignidad de imponerle a los Estados Unidos los mismos aranceles que ese país nos morrocoyó en violación flagrante del TLC firmado.

Es difícil amar a un país en el que su mayor autoridad habla del tamaño del pelo y el largo de las faldas como parte de una revolución en las normas de la educación mientras cientos de colegios se caen a pedazos y se sigue incumpliendo la norma constitucional del 6%.

Es difícil amar a un país en el que la derecha defiende sus encomiendas y privilegios y demoniza a sus adversarios usando la televisión prostituida, la prensa agachada y las redes sociales urgidas de penicilina.

Es difícil amar a un país en el que Fernando Rospigliosi cree ser un señor respetable y donde César Acuña anuncia su retiro de la política (como si alguna vez hubiese estado en ella).

Es difícil amar a un país que reza por el Papa al mismo tiempo que condena a niñas y adolescentes a tener hijos surgidos de una violación. Y aún es más difícil amar a un país en el que la anemia infantil de menores de tres años sigue estando por encima del 40%.

Es difícil amar a un país que ve correr la sangre por las calles y no puede comprarle ni siquiera pistolas a la policía. Que no ha castigado a quienes dispararon a matar en diciembre de 2022 y enero de 2023. Que no ha derogado las leyes que favorecieron a las organizaciones criminales en relación a la extinción de dominio y la facultad legal de allanar un domicilio.

Es difícil amar a un país en el que una ebria que mata a un hombre mientras conducía pague su crimen con cuatro meses de carcelería.

Es muy difícil amar al Perú. Pero se le ama.

16-10-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 802 año 17, del 16/10/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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