Perú: Suspensión perfecta del nuevo plan

Pedro Francke

«La inflación está alcanzando a una diversidad de productos de la canasta de consumo popular»

La semana pasada el ministro Elmer Cuba y Keiko Fujimori anunciaron una “política fiscal contracíclica muy potente” con un paquete de medidas. Falta aún conocer muchos detalles para una evaluación precisa, pero lo dicho representa un giro frente a los primeros meses del gobierno. En efecto, empezaron centrados en reformas neoliberales extremas, que estuvieron en el pedido de facultades legislativas: recorte de derechos laborales al punto de querer quitar feriados y reducir gratificaciones y vacaciones a los trabajadores de menores ingresos, reforma del sistema tributario sin tocar los grandes intereses, sacrificio ambiental en favor de las grandes empresas. Luego impulsaron 8 mil millones de gasto adicional priorizando el pago de los cazas F-16 a Estados Unidos. Mientras tanto, quedaban fuera del foco las urgencias del momento: el alza de precios de combustibles y “El Niño” extraordinario. Obviaban el corto plazo priorizando su alternativa, antilaboral, de apoyo a los grandes conglomerados empresariales y proyanqui, temas de largo plazo que querían sacar en su “luna de miel”.

Sin embargo, nuevamente se ha comprobado que el largo plazo es una guía engañosa para los problemas actuales. En el largo plazo todos estamos muertos. Esas frases las publicó John Maynard Keynes en 1923, antes incluso del crack de 1929 y la crisis de los años 30. No es una buena política dejar de poner atención a lo urgente, que finalmente parece imponerse en la agenda económica del gobierno.

Frente al fenómeno El Niño, que ya desde hace muchos meses se viene con fuerza extraordinaria, hay sin embargo varios problemas en este giro gubernamental. El primero son los tres meses perdidos, ya que en estos casos las obras y medidas de prevención que son críticas no se pueden hacer en semanas. El segundo problema es que la gestión del aparato del Estado no está efectivamente atendiendo esas necesidades. Se desconoce el plan, proyectos y actividades con ese fin o que haya alguna autoridad encargada de este problema. Ya hemos vivido varias semanas con cientos de incendios en dieciséis regiones del país, que han causado doce muertos y afectado a más de setecientas personas, 13 mil hectáreas arrasadas y más de 1,300 hectáreas de cultivo destruidas. ¿Han hecho o dicho algo el premier Galarreta o Keiko Fujimori al respecto?

En relación al alza de precios de combustibles, a mediados de agosto se anunciaron medidas frente a las protestas en la selva, pero el galón de diésel, que costaba 14 soles en febrero, pasó a 21 en julio, llegó a 24 en septiembre y a 26 soles este mes. En consecuencia, la inflación está alcanzando a una diversidad de productos de la canasta de consumo popular y posiblemente esto se agrave con El Niño y la menor oferta alimentaria por pérdida de cultivos.

Dentro del paquete anunciado la semana pasada, está un monto reducido para reponer faltantes en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, pero no se incluye la activación de este mecanismo, que propusimos en este semanario el 8 de mayo y luego en el debate técnico, que más tarde Keiko asumió como suyo en el debate presidencial del 31 de mayo.

Esta política clave ha sido abandonada por el gobierno, con lo que la inflación no se va a detener. Se han anunciado bonos, que siempre son un alivio temporal, pero sólo para algunos grupos: no se sabe para cuántas personas ni cómo se escogerán ni cuándo se darán ni cuánto recibirá cada beneficiario. Ojalá la ayuda sea oportuna y suficiente para los damnificados y que los alpaqueros, ganaderos y agricultores del sur andino, que ya están golpeados por los incendios y que en estos meses sufrirán sequía, no sean olvidados nuevamente.

En conjunto, la propuesta presentada el jueves pasado busca frenar o amenguar la posibilidad de que estos dos shocks –El Niño y el alza mundial del petróleo– frenen el crecimiento económico. Elmer Cuba ha recordado a Keynes y Keiko se dispone a aumentar el gasto público en 18 mil millones de soles, una suma considerable de un 1,5% del PBI, aumentando el déficit fiscal del 0,9% de ahora a 2,4% el próximo año. Acelerar obras públicas y darles mejor mantenimiento es bueno. Pero se podría aprovechar que el precio del cobre hoy bate récords, y se proyecta siga así por varios años, para establecer un impuesto a las sobreganancias mineras. Cielo Jara, de CooperAcción, ha estimado que los ingresos extraordinarios de las mineras en el primer semestre de este año sumaron 27 mil millones de dólares, casi 100 mil millones de soles. Con un precio del cobre la mitad que el actual, en 2021 el FMI analizó la propuesta de subir la carga tributaria a la minería e hizo proyecciones considerando que el Perú podía aumentarla en 5 puntos. En momentos en que nuestra patria necesita fondos para responder a los shocks del petróleo y El Niño, quienes explotan riquezas naturales que le pertenecen a la nación y concentran las ganancias debieran contribuir de manera justa.

¿Cabe en esta situación permitir que las empresas hagan “suspensión perfecta de labores”, como manipuladoramente se llama a permitirles que dejen de pagarles los sueldos a sus trabajadores? Desde luego que no. Lo que más bien podría hacerse sería elevar el salario mínimo para que los trabajadores puedan enfrentar la inflación, mantener el consumo y de esa manera evitar mayores presiones recesivas. ¿Es la prioridad darle préstamos subsidiados a la monopolista Backus o dar privilegios tributarios a las grandes pesqueras que han obtenido ganancias multimillonarias durante muchos años? Tampoco. No debemos permitir que nuevamente haya sobreexplotación laboral y regalazos de dinero público en favor de los conglomerados monopólicos.

30-10-2026

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 804 año 17, del 30/10/2026

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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