Los ricos también mandan

Gustavo Espinoza M.

Cuando los ricos mandan, son insoportables. Les afloran la vanidad, la soberbia y también la huachafería. Se apoderan de todo, hasta lo que tienen de más, y no dejan el menor resquicio a nadie que tenga un juego distinto, una opinión diferente. Acaparan el agua, la luz, los teléfonos, las vías de comunicación y hasta el aire que se respira. Si no, veamos.

Actualmente se desarrolla en la ciudad de Arequipa la Convención Minera, un pintoresco y sugerente evento que congrega a los propietarios de minas y a las empresas mineras, y al que asisten –como observadores o invitados- funcionarios del Estado que la Sociedad de Minería y Petróleo quiere tener siempre a su disposición.

Por lo pronto, los reunidos en la Ciudad Blanca cuentan, además de los servicios habituales, con la protección de 8 mil policías y 400 Serenos. Se encargan, todos, de custodiar su seguridad.

Para que no haya riesgos de ningún tipo, el gobierno ha decretado el Estado de Emergencia en la ciudad, lo que implica una virtual suspensión de las garantías constitucionales: están prohibidas las movilizaciones y restringida la libertad de desplazamientos y de tránsito.

Ahorrativos, los mineros han resuelto no pagar un local costoso para su cita, sino tomar las instalaciones de la Universidad Nacional de San Agustín. De ese modo, 20 mil estudiantes dejarán las aulas y 2,000 profesores perderán la posibilidad de dictar sus clases. Los trabajadores administrativos de la UNSA, se verán también afectados por este descanso no previsto.

La protección, y las medidas aleatorias, se extienden, claro está, a los locales en los que se desarrolla el evento y a las calles y avenidas colindantes. Y tiene la tarea de impedir que se acerquen a esos recintos, personas o instituciones que expresen opiniones diferentes, o ideas críticas en torno a las operaciones mineras que se desarrollan por iniciativa de los poderosos.

A nadie le temen más que a los siniestros “anti mineros”, que denuncian la contaminación de las aguas y los pastizales como consecuencia del uso sistemático y desmedido del Mercurio y similares.

Roque Benavides , el minero más rico del Perú, amigo personal de Alan García, socio, beneficiario y colaborador del mismo; está al frente de las acciones de este segmento, vinculado a consorcios tan importantes como Yanacocha o Southern, impulsores de los proyectos más cuestionados hoy: Conga, en Cajamarca; y Tía María, en el Valle de Tambo, en la región Arequipa que busca acabar con 15 mil hectáreas de cultivo.

No les importa a ellos que las poblaciones estén en contra de los proyectos que ellos promueven. Tampoco que haya resistencia a la aplicación de los planes de exploración y/o explotación minera que impulsan. Lo que es interesa es tan solo que su inversión esté “garantizada”, es decir, que les sea rentable, que les aporte las utilidades que ellos buscan. Del resto, que se ocupe el Estado, que para eso está.

Algo similar está pronto a ocurrir en la ciudad capital. Lima será sede -del 5 al 12 de octubre- de la frondosa Junta de Gobernadores del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Una cita inédita en estos lares, nunca antes vista en el Perú.

Con este motivo se tomado el feriado del jueves 8 y se ha declarado igual el viernes 9 de octubre, para “empatarlo” con un largo fin de semana, a fin que la ciudadanía se “desmovilice”. Por lo demás, se ha dispuesto, para el uso de los ilustres visitantes, todos los locales operativos del complejo de San Borja.

De este modo, ellos tendrán a su entera disposición la Biblioteca Nacional, el Museo de la Nación el Centro de Convenciones, el Gran Teatro Nacional y hasta la Torres de funcionamiento Administrativo del Ministerio de Cultura; como si la cultura tuviese alguna relación con las ocupaciones o actividades de los concurrentes a tan magno evento.

En el extremo, hasta la llamada Estación de La Cultura del Metropolitano de Lima permanecerá bloqueada, y sin uso, los días del cerrado encuentro. No vaya a ser que del subsuelo emerjan contestatarios al “modelo” neo liberal que le quita el sueño a los empleados del Estado que operan en el sector y que, por el contrario, permite dormir plácidamente a los banqueros.

También, naturalmente, miles de policías, serenos, guardias de seguridad, expertos explosivos, custodia y protección de funcionarios; estarán atentos a cada uno de los movimientos del séquito burocrático de las entidades allí reunidas. Hasta helicópteros se ha previsto en virtuales operaciones de guerra para “acciones sorpresivas”

Bien podría decirse que esto es algo así como el “ensayo general” de que deberá ocurrir en el futuro, sobre todo si en los comicios nacionales del 2016 la Mafia sale con la suya y el Perú vuelve a ser un rehén cautivo de los poderosos.

Lo dramático es que todo esto tiene lugar con una muy débil resistencia ciudadana.

En Arequipa, las organizaciones sociales y populares organizaron una suerte de “convención paralela” a la usanza de las “cumbres de los pueblos” que han tenido lugar en otros países ante eventos de este signo.

Pero los manifestantes convocados para hacer oír una voz contestataria, han sido -gracias a la “libertad de prensa” que tanto se alude- virtualmente acallados por los medios, y no se les ha permitido, siquiera, acercarse al lugar en el que se cuecen las habas.

Los dueños de las minas han tratado a los arequipeños en lucha, algo así como a “extranjeros indeseables”.

Esto no cambiará, por cierto, la voluntad de lucha de los campesinos mistianos, de los agricultores, o simplemente habitantes del hermoso Valle de Tambo que seguirán bregando contra el viento, con la entera seguridad de estar enarbolando una bandera digna.

Por lo pronto, hay ya un Paro General en la Provincia de Islay y otro en Arequipa. Y es que si persiste en su propósito, la empresa tendrá que pagar un alto precio; no en dinero, sino en el esfuerzo por doblegar a un pueblo siempre altivo y aguerrido.

Como los líderes de la izquierda oficial, en Lima, estarán abocados a correrías de corte electoral, la protesta contra la presencia de los Gobernadores del Fondo Monetario y el BID, estará a cargo de los Colectivos Sociales, esos que se están poniendo de moda a partir de promover y ejecutar movilizaciones que reflejan la sólida voluntad de un pueblo que no acepta sumisamente la imposición, ni el capricho de los ricos.

Si quisiéramos parodiar el extraordinario texto de Berthold Brecht -”si los tiburones fueran hombres”- podríamos preguntarnos qué ocurriría si los ricos fueran tiburones. ¿Podrían comerse a todos los pececitos? .¡Seguro que sí! 

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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