Perú: Sin bajar la guardia

Gustavo Espinoza M.

No se puede “bajar la guardia” cuando una pelea, no ha concluido. Y la que libra el Perú contra la corrupción, tiene por delante un largo recorrido, Avanzar por esa ruta implicará alcanzar éxitos, pero también sufrir derrotas, asestadas por una fuerza en descomposición que se resiste abandonar el escenario; y que no lo hará, sin inferirnos significativos daños.

Esto ha quedado confirmado por la realidad. Cuando algunos pensaban que la Mafia ya estaba derrotada, ella acaba de asestar nuevos golpes a la administración de justicia y al imperio de la ley. No solo porque ha afincado la idea de retirar al Juez Richard Concepción Carhuancho del “caso” Keiko; sino porque ha abierto una puerta grande que -de mantenerse así- le permitirá al segmento más oscuro de la sociedad, recuperar la iniciativa en diversos planos: liberar a la lideresa de “Fuerza Popular”, hoy encarcelada; confirmar la “inocencia” de varias de sus figuras principales, incluyendo a Jaime Yoshiyama; y hasta librar a Alberto Fujimori de sus compromisos esenciales, como el cumplimiento de su sentencia, y el pago de la reparación civil, que adeuda al Estado a los familiares de sus víctimas.

El caso del Juez retirado del proceso judicial, tendrá secuela. Y es que la decisión fue adoptada sorpresivamente, y en forma sigilosa; por una Sala Penal ya cuestionada –la Sala Sahuanay- sino también porque siguió los más elementales procedimientos legales. En el extremo, convalidó un “recurso” presentado por un prófugo de la justicia, que ni siquiera se tomó la molestia de aportar documentos que sustenten su tesis. En otras palabras, el Colectivo, obró en función de los intereses de la Mafia y a espaldas de los del país

Y esto es grave, no solo por el hecho en sí, sino también porque la ciudadanía ha tenido ya la ocasión de conocer el caso en sus más diversas aristas y constatar que tanto el juez como los fiscales a cargo de las diligencias anteriores, han obrado honradamente. La gente, ha visto las cosas y ha entendido cómo son. Eso ha permitido que la ira asome a flor de piel, cuando se han registrado las maniobras hoy denunciadas. Casi sin darse cuenta, muchos peruanos han constatado la autenticidad del aserto de Baltazar Gracián: “La verdad, por lo general, no se oye; se la ve”. Y sí, millones de peruanos, la han visto ya.

Como se ha dicho, la sanción contra el Juez resulta infundada y abusiva. Se basa en una formulación legalista y muy discutible. Aquella que permitirá a algunos medios atribuir al Magistrado una “cierta parcialidad” aun antes de “verse el caso”. Culto a las formas, que nunca se guardan en otras circunstancias; pero que se tornan intolerables casi en la víspera del juicio que se habrá de seguir contra KFH, Esto, no solo constituye una abierta provocación a la justicia; sino también un claro desafío a la opinión y a la voluntad ciudadana.

Adicionalmente a esta acción, se ha iniciado una campaña solventada en las redes. Ha consistido en una ofensiva de dicterios contra el Jefe del Estado, y que se expresa en epítetos, calumnias, infundios u ofensas de todo nivel que se lanzan con una piedra en la mano: “traidor”, “vendido”, “Miserable”, “Vizcarrata”; y otras lindezas que se lanzan cotidianamente. Alan Garcia, lidera eso, y “da la línea”, pero se suman allí Mauricio Mulder, Héctor Becerril, Martha Chávez, Rosa Bartra, Víctor Andrés García Belaunde, Carlos Tubino, Fernando Rospigliosi, Aldo M. y algunos más. Todos ellos reciben un “trato especial” de la “Prensa Grande” que los ha convertido en “analistas” y “politólogos”.

Para sustentar esta ofensiva –ciertamente costosa- se recurre a simples especulaciones, deducciones infundadas; pero también a “primicias”, “documentos secretos”, “pruebas por salir” y hasta “testimonios aun no publicados”; que “confirmarían” los nexos entre el Jefe del Estado, Odebrecht y otras mafias. Esta ofensiva está impulsada e implementada por el Fujimorismo y el APRA. Hay que rechazarla de plano.

Se puede objetar –y eso es legitimo- el sesgo de una política conservadora que refleja los intereses de pequeños –pero poderosos- círculos económicos. La población, en su mayoría, recusa el “Modelo” Neo liberal. También, la actual “Constitución del Estado” –la Carta del 93-, obra de la dictadura, construida a la mala, e impuesta contra la voluntad de los peruanos. La mayoría ciudadana, en contra partida, busca restaurar el papel del Estado como promotor y regulador de la economía, a fin de neutralizar la voracidad de las grandes empresas; sustenta mecanismos democráticos en la adopción de políticas de Estado y una clara voluntad en materia de medios de comunicación. Está harta de la “Prensa Chicha”, de la “Televisión basura” y de los medios a su alcance. Todo esto, se ha expresado de manera abierta y pública.

No acepta, tampoco, ni las concesiones que se hacen a empresas mafiosas -como Graña y Montero- ni el “paquete” anti laboral que la CONFIEP busca imponer a raja tabla, y en detrimento de los derechos de los trabajadores. Y menos, la represión abusiva e injustificada- del pasado 15 de enero, al final de la movilización sindical convocada por la CGTP.

Aun con sus matices, y sus variables en torno a temas específicos, la ciudadanía es partidaria de una política exterior independiente y soberana, del respeto a la libre determinación de los pueblos y a la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Suscribe la idea de la solidaridad activa con los pueblos y países que sufren los efectos de la agresión exterior; y rechaza que la Cancillería peruana sea digitada por Washington. Si tuviera que optar entre la Doctrina Porras y la “Doctrina” Popolizio, la primera se impondría al galope Y sólo Gonzales Posada –y la venezolana Paulina Fachín- optarían por la segunda.

Urge abordar los temas en términos concretos, entonces. Y no perder la brújula. La voluntad ciudadana está muy por encima de las mentalidades mediocres y aplanadas que carecen de sustento porque están basadas en la mentira y en la odiosidad. Hay que continuar en la brega.

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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