El patán Olaechea

Alejandra Dinegro Martínez

Cada nueva declaración que brinda el Presidente del Congreso, lo hace cada vez peor. Es por ello que me animé a escribir esta columna porque ya fue suficiente. En un país donde la población está malacostumbrada a leer los titulares y no la letra chica, muchas veces no tenemos ni humor ni tiempo para detenernos a analizar lo que ocurre.

El señor Pedro Olaechea, actual Presidente del Congreso, que consiguió dicho cargo gracias a los votos fujimoristas, apristas y aliados, es un patán con apariencia de caballero de finos modales, que ha exhibido -por cuenta propia- como un alto funcionario de su clase, piensa sobre las mujeres de este país.

No es la única declaración desastrosa que ha venido brindando. Lo curioso es que ese comportamiento cavernario, se vuelve más explícito cuando se meten con sus intereses. En el 2018, se declaró en contra del aumento del salario mínimo, porque “allá en las montañas”, en algunos lugares “adentro del Perú”, esa cantidad era más que suficiente.

Que visión tan limitada del Perú. El señor debe creer, seguramente, que la sierra es un conjunto de montañas y la selva el lugar donde viven las poblaciones marginales. Como lo dije en su momento, a través del presidente del Congreso, ha hablado la oligarquía de este país. Ese grupo de ricachones que atesoran fortunas familiares que durante años se han dedicado a explotar la naturaleza y la fuerza de trabajo de hombres y mujeres. El dueño de los vinos Tacama es la expresión más clara de todos ellos.

Así mismo, el señor Olaechea personifica lo que los empresarios de este país, piensan de sus conciudadanos. Son ellos mismos los que les echan la culpa a los trabajadores de la responsabilidad de superar las desigualdades sociales, económicas, laborales o culturales. Cuando en realidad, los culpables son un puñado de personas amparadas en la Confiep.

Más allá de la corrupción que nos desagarra como sociedad, estamos también padeciendo de una epidemia de patanes y necios que empeoran el estado de las cosas. Sujetos –los cuales no excluye a algunas mujeres- que despiertan el descontento social, porque atropellan el honor de las personas y el sentido común.

No sólo el político que roba, nos transmite su desprecio hacia los demás. El sentirse superior a todo mundo, pisoteando la opinión de la población, y en muchos casos infundiendo miedo; merecen no sólo la sanción moral, sino también histórica y política. Si antes teníamos que sufrir de una oligarquía hábil para el saqueo -que se esforzaba por parecer humana- la de hoy trata a los seres humanos como recursos que se refieren a ellos cual número en lugar de mencionar sus nombres.

Hay que pasar de valorar exageradamente la conservación de nuestra situación actual, sin cambios por un beneficio con un futuro no incierto. Gran parte de la casta política no tienen incentivos para contar la verdad en unos votantes que sólo quieren escuchar fantasías. Es así como, tristemente, se han diseñado nuestras instituciones, nuestra República.

Lo más probable es que el Presidente del Congreso, continúe ofendiendo al país, con sus declaraciones vergonzosas y haciendo que sus empleados le sigan cargando el maletín. No lo permitamos más.

http://diariouno.pe/columna/el-patan-olaechea/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*