Mensaje presidencial

César Hildebrandt

Me parece bien que se revise periódicamente el monto de la llamada, irónicamente, remuneración mínima vital.

El problema es que el 70% de la economía peruana es informal y subsiste en los extramuros del salario, en las afueras de la dignidad, en la frontera con la esclavitud. Hay quienes encadenan a sus obreros o los encierran con candado para que, por ejemplo, cambien el empaquetado a fluorescentes chinos que serán vendidos como si fuesen holandeses. ¿Qué les importará a esos canallas –y son cientos de miles- lo que dicte el gobierno, lo que disponga el Estado del que decidieron prescindir desde que nacieron?

Me parece requetebién que cuatro millones de peruanos se incorporen a los sistemas de salud del Estado. Eso del Aseguramiento Universal suena de lo más civilizado.

El problema es que EsSalud sufre una crisis permanente, el presupuesto del sector es insuficiente, parte del equipamiento está en ruinas, las medicinas escasean y las postas de atención primaria no tiene el personal adecuado. ¿Cómo será con cuatro millones más? ¿Cuánto se ha presupuestado para esta grandeza del Estado del Bienestar que no tenemos? No lo sé. Lo que sé es que las cifras suelen noquear la demagogia y que la frustración y las colas terminan en estallidos sociales. Cuidado con jugar con fuego.

¿Regular la adquisición y tenencia de armas ayudará a combatir la delincuencia, disipará la sensación de vulnerabilidad que todos sentimos en las calles? No me digan que los sicarios, los asaltantes de bancos, los monreros, los narcos en pandilla, los cogoteros de las calles encharcadas de orina usan armas registradas, chairas inventariadas por la policía. No me digan.

¿No sería mejor devolver masivamente la policía a las calles, la prevención y el patrullaje organizado a las zonas calientes? ¿No sería mejor aclarar aquella ley ambigua que puede convertir en criminal al policía que hace uso de su arma en situaciones de emergencia?

El presidente Vizcarra anunció el decreto de urgencia relacionado con las fusiones empresariales. O sea, la ley que impedirá la concentración y la posición dominante y abusiva en el sacro mercado del modelo liberal. La explicación estuvo a cargo del primer ministro: “Consideramos pertinente establecer una herramienta que permita evaluar las operaciones que superen determinado umbral y prohibir o condicionar aquellas que afecten la eficiencia económica en los mercados”. Vaya blablablá. ¿Determinados umbrales? ¿Prohibir o condicionar? ¿Y las hiperconcentraciones ya establecidas? ¡Cómo debe estar riéndose la gente de Backus! ¡Qué carcajadas las de Rodríguez Pastor y su legión de farmacias! ¿Será posible que su cadena boticaria acate eso de tener en sus estantes por lo menos 40 medicamentos genéricos? ¿No hubiera sido mucho mejor que el Ministerio de Salud tenga la osadía de empezar a crear un oferta alternativa de genéricos de buena calidad? Porque ya me imagino qué va a pasar con el oligopolio de Rodríguez Pastor y sus mifarmas: tener stocks mínimos y esperar semanas para su reposición. ¿No hay en Palacio un asesor que camine por las calles y conozca el modo criollo de entender el capitalismo, el mercado y las disposiciones del Supremo Gobierno? ¿Es ingenuidad o es un guiño cómplice para los amigos de la CONFIEP? En el Perú al economía y el crimen tienen parentesco: A Adam Smith lo mataron en una calle de Malambo. Lo reemplazó un tal Joy Way. Fue para siempre.

Es interesante eso de estimular las inversiones en investigación científica e innovación tecnológica. Pero eso implicaría potenciar el papel de las universidades como la UNI, San Marcos o La Molina y hacer lo que han hecho con tanto éxito otros países: conectar la ciencia teórica con el mundo empresarial e industrial. Lo que muestra la realidad es que las universidades que podrían ser el núcleo de la innovación sufren de miserias presupuestales y desdén estatal. Además, el proyecto liberal que el gobierno continúa no cree en una industria nacional. ¿De dónde puede venir la llamada del futuro? ¿Sólo del sector privado? ¿De Alas Peruanas? ¿De las empresas extranjeras que controlan la telefonía? ¿Del Concytec y sus fondos minúsculos? No me digan.

¿Y es cierto que se va a crear el Sistema Nacional de Transformación Digital? Bueno, el 4 de octubre ya se había anunciado el Laboratorio de Gobierno y Transformación Digital del Estado, encargado, bajo la jurisdicción de la PCM, de “promover el aprovechamiento de las tecnologías emergentes, inteligencia artificial, blockchain, big data, internet de las cosas, impresión 3D, robótica, ciencia de datos, ciudades inteligentes, aprendizaje de máquinas u otros, en el despliegue de proyectos de gobierno y transformación digital, garantizando el uso ético de los datos y la privacidad en el entorno digital”. ¡Uf! ¡Qué esfuerzo! ¡Cuánto MIT! Parece salido de un paper de George Lucas, pero no es sino una involuntaria ironía tratándose de un Estado que no puede ni reconstruir el norte y que gasta sólo el 20% de lo presupuestado en obras por falta de capacidad de gestión. Por ello está muy bien eso de ofrecer la reactivación de 867 obras paralizadas. ¿Pero será pronto?. El diario “La República” nos lo informa: “Las entidades –organismos públicos, gobiernos regionales, alcaldías provinciales y distritales, etc.- deberán entregar un informe del estado situacional de las obras paralizadas y de la prioridad de ejecución de las mismas. Una vez que se ha definido la lista de obras públicas paralizadas y priorizadas, la entidad tiene la posibilidad de plantear al contratista la continuidad de la realización del proyecto, incluyendo modificaciones contractuales, o resolver el contrato si no se arriba a ningún acuerdo e iniciar acciones para la continuación de la obra conforme la Ley de Contrataciones del Estado. Para este fin, el organismo está facultado a convocar a los postores que participaron en la licitación para que completen el saldo de la obra”. ¡Qué esperas las que nos esperan! ¡Cuántas adendas! Además, sólo se habrá de completar obras que tengan un avance del 50%. ¿Y si se trata de un reservorio de agua que está al 40%? Ah, no. Ese no va.

En suma, que no me gustó el discurso con el que el régimen se presentó a la sociedad peruana posdisolución del establo congresal. El presidente parece que no distingue entre metas y medidas de urgencia. Estas son las que requerimos para reactivar la economía y crear empleo. Es urgente, por ejemplo, decidir qué se va a hacer con Tía María. Y no, como hizo el primer ministro, patear el tema para que lo resuelva el próximo gobierno. Es como si Zeballos fuera embajador de la posteridad, como si sólo quisiera ser tocado por la magia del futuro, de lo que será, de lo que queremos que suceda. Decidir sobre Tía María es gobernar. Hablar del gobierno digital de las décadas venideras es distraer a la platea.

Fuente: “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 466, 01/11/2019 p.12

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