Perú: Monstruo grande
Ricardo Velazco
El Senado que fabricó la coalición corrupta del actual Congreso tendrá las riendas del país y podrá someter al próximo presidente. 48 de sus 60 asientos estarían en manos de la derecha gobernante.
Diseñaron un Senado para continuar al mando del país después del 28 de julio del 2026. El Frankenstein que han creado convierte oficialmente al ocupante de Palacio en un maniquí. Y si las proyecciones de los especialistas no fallan, Alianza para el Progreso, Renovación Popular y Fuerza Popular obtendrán 48 de las 60 plazas disponibles para la Cámara Alta del Legislativo.
“Esas 60 personas van a tener la palabra definitiva sobre normas, el control político y la selección de las autoridades públicas. Lo que se ha hecho en la práctica es trasladar el poder que tienen los 130 congresistas a un grupo más reducido”, advierte la constitucionalista Beatriz Ramírez, profesora de derecho en la Pontificia Universidad Católica y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
“Los congresistas han aprovechado el entusiasmo académico que había por la bicameralidad para diseñar un sistema a su medida. Es un proyecto político explícito para beneficiarse y tener más poder el próximo periodo”, señala Alejandro Boyco, politólogo del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
En esa misma línea opina José Naupari, constitucionalista y exasesor de la Comisión de Constitución. “El Senado –dice– también va a tener el control de los decretos que el Poder Ejecutivo emita. Y no se podrá disolver”.
El reglamento del Senado, aprobado en noviembre pasado, está diseñado para tener cogido del cogote al presidente de turno. De acuerdo el documento, bastará con 40 senadores para destituir a un presidente por incapacidad moral. Actualmente se requieren 87 votos. “A partir del caso Pedro Castillo, el Tribunal Constitucional ordenó que las causales por incapacidad moral las determine la mayoría del Congreso. Si el presidente ya es una figura accesoria bajo el poder actual del Congreso, después de julio será peor. Las cuestiones de confianza que antes podía presentar la presidencia también han desaparecido prácticamente. Se ha perdido el equilibrio de poderes”, advierte Beatriz Ramírez.
Del mismo modo, solo hará falta 40 integrantes de la Cámara Alta para sancionar, inhabilitar o destituir a ministros, jueces de la Junta Nacional de Justicia, vocales de la Corte Suprema, fiscales supremos, entre otros altos funcionarios.
El Senado también se ha reservado la elección de los miembros del Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, tres directores del Banco Central de Reserva y tiene la última palabra para confirmar al Contralor de la República y al presidente del BCR.
La Cámara Alta podrá “revisar, aprobar, modificar o rechazar las propuestas de ley relacionadas a reformas constitucionales, presupuestales, tributarias, ordinarias y demarcatorias”, dice la norma. Decidirá sobre beneficios y exoneraciones tributarias y la aprobación de tratados internacionales.
“El Senado va a poder hacer lo que el Congreso ha estado haciendo en estos años. Es decir, modificar artículos de un proyecto legislativo a último minuto para cambiarle el sentido. Y los diputados no tendrán la capacidad de reclamar. El poder entre ambas cámaras está totalmente desbalanceado y eso no sucede en las cámaras de otros países”, dice Alejandro Boyco.
“La idea de tener un Senado era que funcionara como revisor y plantee eventuales vetos a algunas iniciativas de ley, no que pudiera modificarlas”, agrega Naupari.
Este Senado fue cocinado a fuego lento. Entre noviembre del 2021 y mayo del 2022, las bancadas de Alianza para el Progreso, Acción Popular, Avanza País, Renovación Popular, Perú Libre y Perú Democrático presentaron iniciativas de ley para resucitar la Cámara Alta.
Los proyectos fueron directamente a la Comisión de Constitución, presidida entonces por la fujimorista Patricia Juárez. Y en Fuerza Popular se pusieron rápidamente manos a la obra para elaborar un dictamen.
“El fujimorismo es el grupo político que estuvo más interesado en resucitar el Senado por dos razones: una es el desgaste de imagen que ha tenido el Congreso por las sucesivas crisis políticas. Esperan que este nuevo modelo baje esa presión. La otra es concentrar el poder en el Senado, que el Ejecutivo quede pintado en la pared y la Cámara de Diputados sea una mera mesa de partes”, señala un funcionario cercano a la bancada fujimorista.
“Estamos ante el diseño de un Senado autoritario que se constituye como poder máximo donde la figura presidencial ya no interesa tanto y los diputados estarán sujetos a la Cámara Alta”, dice la congresista Ruth Luque, de las pocas que se opuso al proyecto.
Para respaldar el diseño la congresista fujimorista Patricia Juárez solicitó las opiniones de varios constitucionalistas, la mayoría alineados públicamente con Fuerza Popular. En la pandilla estaban Ernesto Álvarez, Ernesto Blume y Óscar Urviola. El único que defendió la unicameralidad fue el abogado Natale Amprimo.
“Un régimen bicameral ralentizará el proceso de elaboración de las leyes. La calidad de las normas no depende de las cámaras sino de los representantes”, señaló Amprimo.
Martha Moyano, otra esforzada subalterna del fujimorismo, fue una de las autoras del reglamento. Según fuentes parlamentarias, Moyano contó con la asesoría de Jaime Abensur Pinasco. Juárez y Moyano aspiran a un puesto en el Senado por Fuerza Popular. Abensur es candidato a la Cámara Baja por el mismo partido.
Una vez zurcido el dictamen a su imagen y semejanza, se sometió al voto del pleno. Fue en agosto del 2022 y fue rechazado. Obtuvo 70 de los 87 votos requeridos. El fujimorismo volvió a intentarlo en junio del año siguiente y volvió a fracasar. Le faltó un voto.
La congresista Susel Paredes denunció que se había presionado a algunos parlamentarios, entre ellos a José Balcázar, para que votaran a favor.
Pero aquella votación pasará a la historia por otro incidente. Durante la sesión, la acciopopulista María del Carmen Alva cogió del cuello a su colega Francis Paredes para que votara a favor. No lo consiguió. Paredes se abstuvo. “Alva fue una de las congresistas que apeló a varias maniobras, algunas prepotentes, para sacar el proyecto adelante. Al final se quedó sin candidatura al Senado. Algunos dirían que el karma existe”, dice la constitucionalista Beatriz Ramírez.
En noviembre del 2023 el dictamen fue sometido al voto por tercera vez. Tampoco tuvo éxito. Y en marzo del 2024, finalmente, el proyecto alcanzó los 87 votos.
“Cambiar un sistema de representación que implicaba la modificación de más de 50 artículos de la Constitución requería necesariamente una validación ciudadana: un referéndum. Sin embargo, el Congreso, especialmente el fujimorismo, se enfocó en conseguir la votación interna. No querían una discusión abierta del asunto”, dice Ruth Luque, congresista que en las cuatro ocasiones votó en contra del proyecto.
“Los parlamentarios tenían terror de consultar a la población porque sabían que era una reforma impopular. Sabiendo que era un cambio de gran magnitud eligieron hacerlo a espaldas de los ciudadanos”, agrega la abogada Ramírez.
Y lo que se viene puede ser un monstruo peor que el que tenemos. A finales del mes pasado la asociación civil “Instituto Aklla Perú” realizó simulaciones de votaciones usando como base el resultado de las encuestas de Ipsos y Datum. El objetivo era calcular cuántos escaños obtendrían los partidos en cada una de las cámaras.
De acuerdo a las mediciones hechas con la información de Ipsos, Acuña obtendría 19 escaños en la Cámara Alta, López Aliaga se haría con 16 y Fuerza Popular sentaría a 13 de los suyos.
Con la información de Datum, Renovación Popular obtendría 23 escaños, 13 serían para el fujimorismo y nueve para Acuña.
Algunos de los rostros de Fuerza Popular con más chance de obtener la presea de la senaduría son Juárez y Moyano, Micky Torres, Martha Chávez y Fernando Rospigliosi.
Renovación Popular está lanzando a López Aliaga, Milagros Jáuregui y Alejandro Muñante. En la tienda de APP aspiran al puesto César Acuña, Juan José Santiváñez y el exparlamentario Roberto Vieira, recordado por pedirle 15 mil dólares a su primo para ayudarle a eludir una sanción contra su empresa pesquera.
“Además del Senado, se ha diseñado una elección muy complicada para la gente. Al final, muchas personas estarán tan confundidas que terminarán votando por las marcas que conocen”, señala Beatriz Ramírez.
05-03-2026
Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 772 año 16, del 06/03/2026
