Aimaras y amazónicos desde os bordes del sistema


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Rodrigo Montoya Rojas

¿Cuántos avisos más, cuántas rebeliones más se requieren para que los problemas de fondo del país sean discutidos? Mientras no se tomen en cuenta con la mayor seriedad posible los derechos políticos de los pueblos indígenas, y el respeto de sus culturas, lenguas e identidades, el sistema político peruano seguirá siendo represivo y antidemocrático. Hasta hoy los pueblos indígenas y campesinos son parcialmente oídos solo después de paros, marchas, tomas de carreteras, palos, golpes, persecuciones, bombas lacrimógenas, heridos y muertos.

Con su política contra los indígenas -insultados como perros del hortelano- el gobierno de Alan García acaba de dar nuevamente marcha atrás en sus pretensiones de imponer el proyecto de una hidroeléctrica en Inambari, Puerto Maldonado y mantener concesiones para empresas mineras en Puno. No se resuelven los problemas suspendiendo los decretos por unos meses o por un año, esperando una mejor oportunidad para volver con lo mismo, haciendo todo lo posible para evitar la consulta previa o imponiendo que para ser consultadas las organizaciones indígenas sean previamente reconocidas por el Ministerio de Cultura. Del mismo modo que en el pasado, las organizaciones indígenas son consideradas como menores de edad y objeto de tutela.

El mediocre Congreso, con pocas y honrosas excepciones, acaba de liberar de responsabilidad penal a los ministros Simon, Cabanillas y Araoz, en la muerte de 10 indígenas y 24 policías el cinco de junio de 2009. Un saludo a la bandera de la impunidad es el cuento de la llamada “responsabilidad política”. La pregunta que no se plantea ni se responde es ¿Quién dio la orden de disparar en la Curva del Diablo? ¿Podían tomar esa decisión los jefes policiales y militares sin que supieran sus jefes? Como en el caso del asesinato de casi 300 presos en El Frontón (1986), en Bagua la responsabilidad principal le corresponde al Sr. Alan García, sus ministros y jefes policiales y militares. Como siempre, se castiga con irrisorias penas a los jefes menores, que saben mejor que nadie quiénes son los verdaderos responsables. Estos delitos no deben quedar impunes y, tarde o temprano, el Sr. García y sus ministros tendrán que responder ante la justicia.

El presidente Ollanta Humala tiene la oportunidad de romper con el pasado y reconocer a los pueblos indígenas andinos y amazónicos como sujetos políticos plenos y no más como menores de edad. Si lo hiciera, sería el primero de la historia peruana.

PD. Ya está en marcha el operativo de los perdedores del 5 de junio para indultar al reo Alberto Fujimori. Me parece bien que ningún preso muera en la cárcel. No obstante, debemos estar alertas para que no nos den gato por liebre como en el caso de aquel dueño del canal 4, amigo del Sr. García, quien luego del indulto levantaba pesas en un gimnasio. Si Fujimori tiene un cáncer terminal, que en buena hora vaya a su casa a morir en Lima, acompañado de los suyos. Ningún médico ha certificado -hasta hoy, 15 de junio- su cáncer terminal. Pero si este es el pretexto para que el reo vaya a Japón sería otra burla más, que produciría una rabia mucho más grande de la que ya conocimos en el país. ¿A que iría a Japón?, ¿A ocuparse de sus negocios?, ¿A despedirse de su segunda y ausente esposa?

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/aimaras-y-amazonicos-desde-los-bordes-del-sistema-2_88463.html

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