Cuidado con un Puno infiltrado

César Hildebrandt

El Congreso de Zumaeta -o sea, el reino de la nada- condecora al periodista Luis Agois, que ha escrito, como se sabe, columnas inéditas, crónicas que se están macerando, reportajes estupendos que aguardan, para darse a la luz pública, una oportunidad proporcional a su grandeza. Y el Congreso también ha condecorado a Paco Miró Quesada, el director de El Comercio que firma adhesiones a Humala y permite ataques ruines al mismo Humala en el diario que jura dirigir.

A mí lo de Luis Agois me parece una travesura. Y lo de Miró Quesada es puro machismo. Porque la condecorada habría tenido que ser la poderosa Martha Meier Miró Quesada, que es la que corta el jamón. Tengo mucho respeto por Paco Miró Quesada, pero debo admitir que Martha es la maríscala. Y protesto por esta injusticia de género.

¿Por qué Zumaeta suele -dicen-desdeñar a las mujeres? Habría que preguntárselo a su peluquero, que lo entinta con un tono cucaracha que lo hace pasar por flamígero del pelo.

Y las condecoraciones van y vienen. Condecora García a su secretario personal, a quien luego nombra ministro para blindarlo de la que se viene. Y Joselo, el canciller, condecora a quien se le ocurra con tal de que tenga DNI (para efectos de la resolución). Y hay condecorados del Poder Judicial, de! Tribunal Constitucional, del Ministerio Público.

Las latas doradas se cuelgan y las hojas de vida se adornan y las vanidades de quienes no debían tener ninguna engordan como la papada presidencial, esa sí la más condecorada.

Es un país de chiste. De Cristo de vinilo. De Caco en el poder. Es una humorada.

Mientras tanto, en Huancavelica mueren tres personas porque unos no quieren la universidad de los otros y porque han desaparecido el gobierno central, el Estado y las autoridades regionales. En Puno, todo está listo para que Aduviri dé la señal para que todo empiece de nuevo. Es como si el gobierno hubiese dejado de gobernar para dedicarse exclusivamente a inaugurar las sesenta obras con las que García dice que será admitido en el palacio de la posteridad.

Lo de Puno es de cuidado. Llegan cada vez más informes en relación con la participación, en el ala más radical del movimiento aimara, del MOVADEV, organización senderista interesadísima, en alianza con los Ponchos Rojos bolivianos, en “agudizar las contradicciones”. Wálter Aduviri es un contador que dice estar haciendo una maestría. Haría muy bien en decir en público que él y el MOVADEV nada tienen en común y que lo que pasa en Ayaviri, Azángaro o Carabaya es puro ambientalismo en pie de lucha. Y haría muy bien en afirmar que está alejado también de la pro-senderista hermana de un congresista que ha sido reelegido, aunque esta vez no por Puno.

De otro lado, la realidad del contrabando se yergue, maciza, como una de las posibles explicaciones del plan de levantar Puno y plantear el maximalismo como doctrina. La situación ha llegado a un punto en el que las agencias de turismo están a un paso de sacar a Puno de la oferta hotelera, alqo que alegraría mucho al ultrismo infiltrado en la grita étnica de una imaginada república aimara.

A estos problemas tendrá que enfrentarse Humala. Su discurso en la ceremonia de juramentación y entrega de credenciales ha tratado de ser una reafirmación de algunos principios, pero es evidente que su socio mayor, Alejandro Toledo, resulta ahora un contralor puesto por la Confiep en el seno del nuevo régimen.

Difícil tarea la de cumplir lo prometido y, al mismo tiempo, no sobresaltar a nadie. Es como bailar El lago de los cisnes en una loseta. O La Cumparsita en una cornisa. Es cierto que Humala no tiene un mandato electoral suficientemente masivo. Pero es absolutamente claro que, en la segunda vuelta, la opción del cambio sosegado derrotó a la del inmovilismo. Y el problema de Humala consistirá en saber hasta dónde puede llegar. Eso solo se sabrá después de un recorrido. El asunto es que la Confiep quisiera un Humala en silla de ruedas.

Marcha, por otro lado, el Plan de los Cien Días del nuevo gobierno. A su elaboración se han incorporado Pedro Francke, Aída García Naranjo y Javier Iguiñiz, tres personas próximas a la ejecución de programas sociales.

El equipo económico de Humala considera que, a pesar de los huecos premeditados que dejará García, la recaudación tributaria crecerá y habrá una suma añadida de siete mil millones de soles. No está mal para empezar. Pero García no se queda quieto. Acaba de evacuar un decreto que, tras su habitual palabreo técnico-críptico, esconde un zarpazo en contra de la descentralización al abolir, en los hechos, la práctica del Presupuesto por Resultados. Eso tensará más todavía las relaciones entre Lima y el interior, algo que García desea exacerbar todo lo que se pueda. En el mismo sentido está el desmantelamiento presupuestal de algunos programas sociales, como el que el ministerio de Educación estaba llevando a cabo con bastante éxito y que se relaciona con la lectura y el aprendizaje (PELA).

Las contradicciones no se han esfumado en Gana Perú. Apenas Aída García Naranjo dijo que habría que restablecer el despido causal y abolir el arbitrario, saltaron Roque Otárola y Marisol Espinoza a poner una venda donde no había contusión alguna. Y, por otra parte, se seguía hablando de la posibilidad de que Humala indultase a Fujimori. Ese habría sido un tema tocado durante las tres horas de encierro con García. Lo que está claro es que si Humala hace lo que muchos temen y libera a Fujimori de la cárcel que se archimereció, habrá enviado el mensaje de que, con él, no habrá promesa que no pueda incumplir.

La derecha se frota las manos porque cree tener todo atado y bien atado. La izquierda regional cree lo mismo. Y al Humala de las convicciones del discurso del jueves se superpone el Humala que pregona la meta “de la reconciliación”

¿Reconciliación sin que los ofensores, asesinos, ladrones y demás hayan pedido perdón? ¿Reconciliación sin valores? ¿Pragmatismo puro, mi comandante?

http://www.hildebrandtensustrece.com/index.html

Alan 37.jpg

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*