¿Qué hacemos con Cipriani?

Carmen Gonzales

Si su hija, su esposa o su madre, para salvar su vida –por una grave enfermedad-, tuviera que  someterse a un aborto terapéutico  ¿usted estaría de acuerdo con que se lo hiciera? o ¿usted  las dejaría morir porque Cipriani dice que esto sería un crimen? ¿Dejaría a la madre y al feto  en manos de Dios o salvaría a la madre?

Cipriani se ha enojado mucho porque el Ministerio de Salud ha aprobado el Protocolo del Aborto Terapéutico, que incluso requiere de una  junta de médicos para probar su necesidad. El problema no es  que este señor exprese su opinión en contra, porque es libre de decir lo que quiera a sus feligreses; lo grave es que no respete que el Estado nada tiene que ver con la Iglesia. Y se obnubile de tal forma que diga cosas absurdas y que intente amenazar como lo ha hecho con la ministra de Salud (y de paso a todos los temerosos del infierno). Ha dicho que recuerde que  tarde o temprano (todos) estaremos delante de Dios, refiriéndose seguramente a la creencia del juicio final.

Lo importante es que el ser humano tenga buenos sentimientos, sea tolerante, condolerse de los dramas de los demás, respetar las opiniones ajenas etc.; y para el caso de los sacerdotes, ser bondadosos, pacientes y preocuparse por crear buenos sentimientos y emociones sanas con su ejemplo.

En la Iglesia católica, como en todas las profesiones y actividades humanas hay personas de todas las calidades. Aquí el problema mayor es que su Cardenal tiene una personalidad muy inadecuada, que como dijo  la congresista Rosa Mavila, le hace daño a su institución y al país. Es conflictivo y agresivo, además de tener un narcisismo que lo hace creerse dueño de la verdad. Siempre está rabiando. Siempre está atacando a los que piensan libremente. Puede, además, llegar a ser muy cruel cuando alguien se le opone. ¿Acaso no fue cruel prohibir al Padre Garatea que celebrara misa? ¿Acaso no defendió al obispo de Ayacucho, Gabino Miranda, denunciado por violación, pidiendo que no hagan leña del árbol caído, cuando el único arbolito dañado fue un  pobre niño andino?

El Estado peruano es laico y soberano. No está sometido a órdenes de iglesia alguna. Y es libre de fijar su posición frente al aborto o cualquier otro asunto que ataña a la población. Así como la Iglesia es libre de construir su Derecho Canónico.

Lo más absurdo de todo este alboroto que Cipriani ha suscitado, es que la ley del aborto terapéutico no es nueva. Tiene 90 años de aprobada. Nunca se reglamentó porque la iglesia con el poder que antes tuvo, presionaba a los gobiernos para congelarla. Miles de mujeres pobres deben haber muerto al no haberse aplicado. Las más pudientes, con certeza lo hicieron en clínicas.

Hasta en Naciones Unidas el Comité para los Derechos del Niño ha opinado que los “niños estarían más protegidos si la iglesia fuera no sólo más enérgica en la lucha contra los abusos sexuales, sino que también cambiara su doctrina sobre el aborto, la homosexualidad, el acceso de los adolescentes a la anticoncepción y aceptara los diversos tipos de familias”. ¿Qué ha dicho Cipriani? Que los organismos internacionales y las ONG “meten presión” Incluso mencionó que habían metido dólares (¿?).

Creo que lo más saludable sería poner ya un límite y pintar la cancha, entre lo que corresponde a la iglesia y lo que corresponde al Estado. Pero de verdad. Empezando por no pagar lo que se estableció en el Concordato que obliga a que los peruanos paguemos sueldo a todos los curas. Es rezago del pasado que hay que eliminar. ¿Darle plata a un estado millonario -como el Vaticano- para que propague su religión cuando el Estado es laico? ¿Nosotros que somos tan pobres?

¿Y seguir viendo al Presidente cada 28 de julio  ir a doblar la rodilla ante el Jefe de la Iglesia Católica en el Te Deum? Claro que es un signo de sumisión. Pero también de conveniencia para no perder votos en esta sociedad donde hay una clase dominante tradicional y beata que tiene como poder adicional a la iglesia. Felizmente, que hay jóvenes distintos y que el mundo avanza.

http://diario16.pe/noticia/50371-lea-que-hacemos-cipriani-columna-carmen-gonzales

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