El fujimorismo esclavista de Keiko

Claudia Cisneros

Para el 2020, cuando Keiko Fujimori arrecie su campaña presidencial 2021, tendremos una enorme lista de todos los atropellos que su delictuosa bancada ha llevado a cabo desde que secuestraron el poder Ejecutivo desde el Congreso. Todas las capturas de las principales instituciones de justicia y de poder y sobre todo ello, el abuso permanente desde el Legislativo para adoptar leyes que van directamente en contra de los peruanos; que son, claramente, producto de favores retribuidos a antiguos cómplices o financistas, o productos de futuras alianzas hacia el 2021 en que Keiko intentará, por tercera vez, ganar la presidencia. Perderá de nuevo miserablemente. Perderá. Y perderá de nuevo exactamente por lo mismo que perdió las últimas dos veces: por ser Fujimori(sta). Como decía lúcidamente el profesor Casuso, la palabra “fujimorismo” debería usarse en la región como sinónimo de corrupción, de lo corrupto, de lo delictuoso, de lo sinuoso y de lo villano en la política. Porque es lo que son todos aquellos que lo conforman y aun aquellos que los defienden.

Por eso, sigamos denunciando, sigamos alzando la voz, sigamos encendiendo las calles. Somos ese incómodo porcentaje de peruanos patria que evitó que la Fujimori se entrone para destruir el país, y lo seguiremos siendo. Aunque intenten contar mentiras en los textos escolares sobre sus delitos, no podrán contra la verdad; aunque intenten construir una casa del terror o contra LUM para imponer una narración tergiversada y nauseabunda por cínica, inmoral y falaz, no podrán contra la verdad.

Esta denuncia se suma a la larga lista de material que tendremos el 2020 y 2021 para evitar que el ramplón, soez, vulgar, delictuoso fujimorismo gane el sillón presidencial. A sus investigaciones por lavado de activos, el descarado blindaje a las cooperativas lavadoras, o los lobbies que perjudican la recaudación del Estado (caso LAN), o los privilegios a la industria alimentaria afectando directamente la salud de los peruanos (caso Octágonos), los descarados gastos millonarios del Congreso, el uso político de la sucia comisión Lava Jato, el atropello a los medios de comunicación (Ley Mordaza) –y tantos más imposible de nombrar acá– se suma este nuevo atropello que pone de manifiesto el carácter esclavista y traidor del pueblo de Keiko y sus esbirros. Ellos están intentando prorrogar una ley (Ley N° 27360 del Régimen Agrario) con la que pretenden mantener en cuasicalidad de esclavos a los trabajadores agrarios. Chlimper era ministro de agricultura de Alberto Fujimori en el 2000 cuando se dio esta abusiva ley, y aun cuando Chlimper tenía claros conflictos de interés porque era ministro y al mismo tiempo representante de una de las principales agroexportadoras (Drokasa). Hoy, el fujimorismo quiere ampliar estos abusos laborales que debían culminar en el 2021, adicionándole 10 años más de cuasiesclavización.

Todos los argumentos para extender este régimen cuasiesclavista, creado hace 18 años bajo la mentira de la “temporalidad”, son falsos. Lo único que el gran empresariado quiere es seguir manteniendo esclavos para minimizar “costos” y maximizar su cochino dinero. En 18 años de “flexibilización laboral”, el sector no ha logrado mayor formalización(coartada para el abuso), apenas si 19%. Y más bien son las grandes empresas las que han usufructuado de esa ley contratando al 89% de trabajadores en condiciones de desigualdad laboral y económica con los del régimen general. Este régimen incluso genera un déficit presupuestal en EsSalud de S/ 303 millones anuales porque en vez de que las aportaciones por estos trabajadores sean de 9% (acorde al régimen laboral general), son solo del 4%. Los lobbystas del empresariado están tratando de atemorizar diciendo que si no se sigue manteniendo la “flexibilización” laboral de los 276.000 trabajadores contratados bajo este régimen, “caerán las exportaciones, las inversiones y la generación de empleo formal en el sector.”

En épocas de vacas gordas y con todas las ventajas competitivas que ha tenido la agroexportación durante 18 años de régimen especial, la gran empresa no ha tenido nunca la intención de hacer que los trabajadores pasen al régimen laboral general con derechos plenos; y ahora que el fujimorismo gobierna desde el Congreso con la anuencia cómplice del Ejecutivo, pretenden no solo no dejar que culmine este abuso laboral (2001-2021), sino que quieren extenderlo 10 años más. Esta prórroga del régimen agrario no solo perpetúa la discriminación y el abuso contra los más necesitados, sino que configura una amenaza latente al progreso social. Estaremos atentos a este burdo intento del Congreso de Keiko, que una vez más se muestra abusivo y esclavista, defensor de los millonarios empresarios a costa del pueblo.

https://larepublica.pe/politica/1270189-fujimorismo-esclavista-keiko

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