La Amazonia peruana en peligro por saqueo deforestador

Manuel Dammert Ego Aguirre

La mayoría fujiaprista del Congreso, en el marco de la importante sesión del Congreso para promover el Agro Nacional, acaba de aprobar, ajustadamente, el 14.06.2019 una ley supuestamente para promover el bosque amazónico, pero realmente lo llevará a su destrucción. Sin embargo, la bancada de Nuevo Perú hemos solicitado la reconsideración de la votación, por lo que queda pendiente hasta que se vote esta reconsideración en el Pleno.

Dicha ley está dirigida a darle a los grupos económicos, recursos públicos (subsidio ciego) e incentivar empresas depredadoras del hábitat amazónico, las que ya están deforestando gravemente la amazonia y afectando a los pueblos. Están en curso las coordinaciones parlamentarias con los movimientos sociales y regionales para presentar un proyecto de ley al respecto.

El Informe fundamental de Convoca.pe titulado “Palmapara nadie- La industria de la Palma Aceitera y la deforestación en la Amazonia”, muestra las evidencias de la destrucción de la amazonía por grupos económicos nacionales (especialmente el Grupo Romero: BCP, Alicorp) asociado con extranjeros (Grupo Melka). Al 2017 ya habían afectado 143,425 Ha, incluyendo más de 10,000 en Ucayali. La Ley aprobada pretende extender a toda la amazonia la deforestación, y todavía ¡financiada por el Estado!

Diversos pobladores y especialistas de la amazonía (Rumrrill, IAP, Dourojeanni) lo vienen señalando con insistencia. Jorge Chávez Álvarez analiza esta cuestionada ley en su artículo “Fondo para reforestar Sí; No para deforestar”, publicado en Alerta Económica.

“La mayoría del Congreso acaba de aprobar al caballazo una seudoley que crea un Fondo Forestal que utilizará recursos del presupuesto público y privados que también tendrán origen público, gracias a que se otorgará como beneficio una deducción de hasta el 10% del impuesto a la renta anual, a las empresas que aporten a dicho Fondo. Se da nacimiento así a un mecanismo de subsidio ciego, dirigido principalmente a grandes grupos económicos que ‘inviertan’ en cualquier tipo de plantaciones forestales, sea en sus propias tierras o en tierras concedidas en uso por el Estado. Se constituirían en ‘inversionistas’ sin riesgo o inversionistas con la plata del Estado, por cuanto el Fondo les devolvería el 100% del costo de su inversión a los 2 años de la instalación de su plantación para fines comerciales (extendiéndose a 50% del costo a los 2 años y el otro 50% a los 4 años para el caso de plantaciones de conservación), sea cual sea la especie de árboles que siembren, siempre que provengan de viveros certificados. Ellos son los que tienen las espaldas financieras para congelar decenas de millones de dólares por 2 o 4 años, más aún si son dueños de bancos como el BCP.”

Resume el impacto nefasto para el Perú: “Esta ley incentivará el monocultivo de palma aceitera, eucalipto y pino; tres especies no nativas que ya vienen siendo sembradas en Perú, a pesar de ser generadoras de infertilidad de la tierra, destructoras de la flora, portadoras de gran vulnerabilidad a incendios forestales (por tratarse de árboles clonados intensivos en uso de plaguicidas químicos), propiciadoras de sequías agudas, destructoras de los bosques nativos y contaminadoras de los cauces de los ríos.

El eucalipto en particular viene poniéndose de moda en Perú, debido a su fácil adaptación a una amplia variedad de condiciones, así como a su facilidad de cultivo en zonas cálidas y su rápido crecimiento, aunque a costa de empobrecer severamente los acuíferos, el suelo y el hábitat para la vida silvestre, y de generar un desplazamiento radical de los ecosistemas nativos.

Además, tanto el eucalipto como el pino son maderables destinados a la producción de aglomerados y papel, que demandan procesos intensivos en el uso de químicos. De hecho, a escala mundial, más del 70% del pino y eucalipto cosechado se destina a procesos industriales forestales que devuelven el carbono a la atmósfera.”

Hace una alerta clave: “Además, con un subsidio del 100% de la inversión crecerá el apetito mercantilista del inversionista por dinero gratuito. Lo que a su vez inducirá a que se propicien incendios de bosques nativos adrede, para así poder seguir expandiendo las plantaciones premiadas con fondos del Estado. Así ha venido sucediendo en Chile, a pesar de que ahí el subsidio a la inversión no llega al 100% de Perú sino al 75%. En lugar de servir para reforestar, este subsidio ha inducido la deforestación de los bosques nativos, que ahora solo representan el 10% de las zonas boscosas. El resto ha sido copado por pino radiata (75%) y eucalipto (15%). Solo en la zona de La Araucanía se perdió más de 300.000 hectáreas de bosque nativo debido a incendios inducidos adrede.”

Señala que para “expertos del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), la expansión del cultivo de palma aceitera está generando enorme deterioro ambiental, principalmente en América Latina y Asia, al venir sustituyendo en 40% a los bosques tropicales y en 32% a los pastos naturales y las áreas de cultivo de grano básico. Advierten que estas plantaciones generan tal infertilidad de las tierras que puede ser irreversible.”

Esta propuesta es base para reformular esta ley depredadora, alternativa que está en curso para la presentación por varias bancadas de un proyecto de ley rectificatorio al respecto.

Las ideas centrales alternativas son: Incentivar la investigación y desarrollo de especies nativas maderables en extinción. Desarrollar modelos de agroforestería que combinen especies nativas de alto valor (como la caoba, el palo rosa, el cedro y la bolaina) con frutales tropicales orgánicos de alto valor (como la pitahaya, la piña golden, el mango taiyo y la papaya, cuya demanda mundial viene creciendo a ritmo de dos dígitos y su valor de venta es altísimo).

Facilitar el acceso de los pequeños y medianos productores, inversionistas y especialmente a comunidades nativas y campesinas a la adquisición de plantones, asistencia técnica para instalar plantaciones y recibir asesoría para promover y viabilizar su asociatividad. Facilitar la cesión de derechos de superficie de tierras deforestadas.

Desarrollar clústers agroforestales y ecoturísticos competitivos en San Martín, Loreto, Ucayali y Madre de Dios, que cuenten con sendos bancos de semillas nativas y viveros de germinación orgánica, aplicando técnicas de inteligencia vegetal. Prevenir las invasiones de plantaciones y consolidar la aniquilación de la tala ilegal.

http://diariouno.pe/columna/la-amazonia-peruana-en-peligro-por-saqueo-deforestador/

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