EEUU: El socialismo democrático

Oswaldo de Rivero

El candidato demócrata Bernie Sanders, líder del movimiento denominado socialismo democrático, ha ganado la primaria de Iowa y ahora la de New Hampshire.

¿A qué se debe esta fortaleza electoral? Sin duda, a que la clase media norteamericana se ha empobrecido. Siente que el capitalismo ya no funciona para ella.

En efecto, según las estadísticas la mayoría de la clase media norteamericana está severamente endeudada, se la pasa refinanciando sus tarjetas de crédito, y, así y todo, no les queda, después de sus gastos ordinarios, ni 400 dólares para enfrentar una emergencia. El 12 % de la población norteamericana está hoy en la pobreza, y millones no tienen acceso a la salud.

Ante esta situación, el socialismo democrático que proclama Sanders consiste en establecer una profunda redistribución de la riqueza a través de un salario mínimo digno, impuestos a las corporaciones y a las personas multimillonarias y billonarias, que siendo tan solo el 1% de la población, acaparan más del 46 % de la riqueza nacional y pagan porcentualmente menos impuestos que la mayoría de la clase media.

Con los recursos de esta reforma tributaria y otras medidas, como son la rebaja de los gastos en defensa, Sanders plantea establecer un salario mínimo digno, un acceso universal a la salud, un ingreso gratuito a las universidades públicas y la cancelación de la gran deuda originada por préstamos para estudiar, que continúan pagando los estudiantes, inclusive después de graduarse.

El otro gran programa del socialismo democrático es la lucha contra el cambio climático, para lo cual ofrece regular urgentemente las actividades económicas que recalientan el planeta, puesto que el cambio climático no es un problema del futuro sino del presente, como lo demuestran los gigantescos incendios forestales, las sequías, la mayor intensidad de los huracanes, el deshielo de los glaciares en todos los países y también del Ártico y la Antártica.

Lo que pretende Sanders con su socialismo democrático es liberar a los EEUU del capitalismo salvaje de Donald Trump, caracterizado por dar ventajas fiscales a las grandes corporaciones destruyendo masivamente derechos sociales y normas ecológicas. En último análisis, el modelo alternativo de Sanders sería también un capitalismo, pero regulado por normas sociales y ecológicas.

Esta orientación de buscar justicia social y protección ecológica le ha valido a Sanders el apoyo popular, sobre todo el de los jóvenes nacidos en este milenio, quienes, según una encuesta de Gallup, no tienen ninguna aversión al término socialista.

Cuando se ve surgir en los EEUU una moderna izquierda juvenil, uno se pregunta si la actual izquierda peruana tiene propuestas para captar a la juventud, como sería plantear una reforma tributaria para reducir el abismo social del Perú y un programa ecológico para enfrentar el cambio climático, que está haciendo que los glaciares de los Andes se derritan en la próxima década, causando una crisis de agua, que derretirá también la gobernabilidad del Perú y la de los otros países andinos.

Ante esta amenaza ¿Tiene la izquierda peruana una propuesta para vivir con el “Sol de Perú”? Es decir, un plan para desarrollar energía solar que viene gratis del espacio, que es más barata de operar y que abunda en los desiertos de nuestra costa. Una energía, que serviría para hacer marchar plantas para desalinar el agua del mar y hacer frente a la gran crisis sociopolítica que producirá el deshielo de los glaciares de los Andes.

La verdad, es que nadie sabe qué es lo que plantea la izquierda peruana. Al parecer sigue todavía envuelta en una ideología de la guerra fría, igual que la derecha peruana. Ambas sin propuestas ante las amenazas del siglo XXI.

¿Es el Perú un país políticamente arcaico?

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