Perú: La vacancia como un método para capturar o derrocar a Castillo

César Zelada

Según las tendencias que se desarrollen.

La vacancia presidencial planteada por la congresista Patricia Chirinos ha generado diversas reacciones. Desde los que señalan que la vacancia es parte de la “democracia” hasta los que avizoran que el destino de Castillo está echado. Hay incluso periodistas de la talla de Hildebrant que agitan por el Cierre del Congreso para evitar lo que sería el apocalipsis.

Una mayoría popular no quiere más inestabilidad política

No obstante, si analizamos profundamente, pues, veremos que no hay condiciones políticas para una vacancia ya que la misma necesita de 87 votos que la ultraderecha hoy no tiene. Al contrario, el Legislativo es más impopular que el Ejecutivo y una mayoría de la opinión pública, según la encuestadora IPSOS-Comercio, no quiere más inestabilidad política, sino que los políticos resuelvan sus problemas como la inflación (24%), el desempleo (30%) y la inseguridad ciudadana (17%). “Me parece difícil esta vacancia con pronóstico político”, dijo el analista Mirko Lauer (LR, 19/11/21).

Y esto también lo sabe la ultraderecha. Por eso es que el congresista de corte neofascista Jorge Montoya, declaró que, “este no es el momento”. Se refiere al “momento” porque es consiente que la última movilización contra Castillo no congregó a más de 200 personas. Es así como podemos comprender que la iniciativa de Chirinos podría responder a una aventura personal por posicionarse mediáticamente y disputar el liderazgo de la ultraderecha, así como el de negociar las denuncias por corrupción que tiene en su haber.

El golpismo y el punto de quiebre de Castillo

Pero si vemos a la vacancia desde una perspectiva histórica, pues, podríamos decir que la misma es parte de la estrategia de la ultraderecha, que siempre denunciamos, y que fue trazada desde el ballotage y que consistía en el terruqueo y en poner una grieta entre Castillo y Perú Libre (PL), con el fin de “individualizarlo” y dejar sin estructura partidaria al primero para luego “institucionalizarlo” y capturarlo, a la vez que el neofascismo desarrolla una base social de masas.

Y en efecto, de las declaraciones de “Cerrón no será ni el portero de Palacio”, Castillo, ha pasado a co-gobernar con el poderoso grupo económico Romero, que tiene a Prado como Ministro de Producción, marcando un punto de quiebre político hacia la derecha.

La derecha política y la derecha económica

Por esto último sería bueno distinguir entre la derecha política y la derecha económica, ésta última tiene a la CONFIEP reconociendo a Castillo como presidente desde los resultados del ballotage (cuando había mejores condiciones para dar el golpe que tanto agitan desde el reformismo de izquierda), mientras que el gremio que no lo reconoció como la UNG, rompió entonces para luego acompañar a Castillo en su gira por EE.UU. Mientras que, por otro lado, la centroderecha con APP, tuvo una visita simbólica de la premier Vásquez justamente a la casa del jefe partidario: Acuña; en medio de los dimes y diretes entre el poder chotano y el poder caviar.

La vacancia como un método para institucionalizar y capturar a Castillo

Así las cosas, por ahora, el planteo de la vacancia se cae por su propio peso e interviene como parte de una estrategia de presión que utiliza un sector de la derecha para cooptar a Castillo y encomendarle el trabajo sucio que consiste en avanzar en el pacto con el FMI y mantener el régimen de explotación capitalista a la vez que contiene a las masas (esto explicaría porque la derecha congresal dio marcha atrás en el paquetazo antilaboral). Es en este sentido que hay que ubicar las declaraciones de la presidenta Mari Carmen Alva, “Con el voto de confianza otorgado por el Congreso, esperamos que la premier Mirtha Vásquez…garanticen la paz social y el orden interno que nuestro país necesita».

Las poses izquierdistas del gobierno Castillo-Vásquez

Y utilizarían la vacancia hasta dejar a Castillo como “palo de gallinero”. “El mejor escenario para el país es que se presione al presidente Castillo para que se rodee de gente capaz”, redactó el periodista de centro Álvarez Rodrich. Más claro ni el agua. Este sector de derecha es el más inteligente porque tiene miedo a una irrupción de las masas. Y si bien es cierto Castillo tiende a veces a discursear sobre la renegociación del gas, pues, lo hace más como pose que por convicción ya que la premier Vázquez (quien ha tenido que hacer públicas sus cartas para hacer renunciar o llamar la atención a Ministros del poder chotano), ha terminado conciliando con Camisea, quien ha señalado que es el Estado el que tiene que invertir en la red de masificación del gas.

Es lo mismo que hicieron con Ollanta. Solo que, con éste, fue Vargas Llosa quien se encargó de “institucionalizarlo”, Hoja de ruta mediante, mientras que, con Castillo, es una presión sistemática ultraderechista hasta que éste agache completamente la cabeza y nombre a un premier que sea de consenso del arco derechista y no una premier con tufo centroizquierdista como es Vásquez, quien desde que asumió la jefatura del Congreso el año pasado ha hecho buena letra para ser aplaudida por un sector del poder económico (enterrando leyes contra la usura bancaria, el 14N y co-gobernando con Sagasti y el FMI, con el saldo de tres muertos durante la huelga obrero-rural). Esta tendencia es la más importante y que beneficia al centro derecha, por ahora.

La vacancia como método para derrocar a Castillo

Todo lo anterior no significa que la vacancia no se vaya a dar. La vacancia es claramente una tendencia dentro de la lucha de clases, batuteada por la ultraderecha, que podría tener cierto consenso siempre y cuando Castillo pierda completamente su popularidad o se vea involucrado en un escándalo de corrupción.

Por ahora, los escándalos que le rodean a Castillo parecieran haber acabado con la renuncia del secretario chotano de Palacio, Bruno Pacheco, quien estaría involucrado en cubileteos para colocar a los mandos de las FF.AA., por presionar al jefe de la SUNAT para que favorezca a empresarios “amigos” y por habérsele encontrado $20,000 en el baño de su oficina.

Sin embargo, la sospecha de que estaría despachando en una Casa en Breña y la filmación de una persona parecida al presidente Castillo (pero con gorro), en actos que podrían configurar ilícitos penales, podría generar el consenso necesario para que la moción de vacancia sea aprobada en el Congreso y se debata el juicio político. Esta cuestión incluso podría dar “un salto” en la crisis si es que Castillo no da explicaciones convincentes acentuando la tendencia a la vacancia. De lo contrario, tendríamos un Castillo más magullado y que difícilmente pueda acabar su mandato.

Al parecer, esta dinámica también la habría comprendido su aliada, la “caviarada”, que habría botado una encuesta reciente con el IEP, señalando que Castillo ha caído hasta 25% de aprobación (15 puntos menos en relación de setiembre), preparando el terreno para la sucesión constitucional. La renuncia de Castillo implicaría que otra advenediza como la vicepresidenta Dina Boluarte asumiría la presidencia de la República. Pero tal vez no sería por mucho tiempo ya que también está involucrada por la justicia capitalista en el caso de “los dinámicos del centro”.

Desde el principio del gobierno, Castillo confió más en la institucionalidad que en las masas que lo auparon al poder

Hay conclusiones importantes que sacar de todo este proceso político. El más relevante sería que estamos observando que Castillo no tiene convicciones ni en mente desarrollar un organismo de contrapoder popular(*) (como el reformista Evo Morales que creó la CONALCAM), ni Plan de Lucha para arrebatarle el poder a la Elite capitalista sino dar más concesiones a ésta afianzando un cogobierno como es la integración de los grupos Romero y Acuña al gobierno. Si a esto agregamos la casi hegemonía de la “caviarada” y la tutela del imperialista FMI sobre el MEF, pues, podríamos estar hablando de una derechización más pronunciada (y sin retorno), por parte de Castillo.

Bajo esta perspectiva, aquellos que se reclaman “mariateguistas” y continúen apoyando al gobierno, podrían terminar hundiéndose con éste en el barro de la descomposición política.

Nota:

(*) El Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad (FNDG) se formó como un aparato, sin autonomía, a la defensiva y electorero.

César Zelada. Director de la revista La Abeja obrera (teoría, análisis, debate y organización).

Se publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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