Perú: Infectando la Defensoría

Ronald Gamarra

El próximo martes 9 de mayo, el Congreso procederá a designar al nuevo Defensor del Pueblo. Para ello, la comisión seleccionadora ha propuesto una terna de candidatos, cada uno peor que el otro. Cualquiera que sea elegido será todo lo contrario a un Defensor y pasará a tomar el control de la institución como instrumento de la mayoría congresal encabezada por la ultraderecha y el fujimorismo. Estos solo buscaban un personaje a su medida, opuesto a los derechos de las mujeres y las minorías, a los derechos humanos en general. Cualquiera de los tres puede ser el sobón que necesitan.

Jorge Rioja, por ejemplo, no registra ningún antecedente en la defensa efectiva de los derechos de ningún sector social, de ningún grupo humano. Lleva más de 20 años apoltronado como burócrata del Congreso, un lugar sacudido cotidianamente por escándalos que niegan garantías y dignidades. ¿Alguna vez abrió la boca para decir algo, por ejemplo, sobre la violación de una colega o el robo sistemático de parte de los sueldos de los empleados por acción de los chorizos de plaza Bolívar? Quien no es capaz de abogar por sus compañeros de trabajo, menos podrá resguardar los derechos de la gente.

Rioja se presenta como doctor en Derecho. Sí, pues, es un doctor de Alas Peruanas, universidad-negocio de triste fama, titulado bajo la sospechosa modalidad de presentarse sólo para el cartón, habiendo hecho los estudios en la Villarreal. ¿Existirá su tesis doctoral? Asimismo, registra grado en comunicación por la San Martín de Porres, el feudo apristón de José Antonio Chang, el ministro favorito de Alan García. Por otro lado, en el momento del concurso también listaba deudas coactivas por impuestos, que la Sunat le reclamaba inútilmente. ¿Se habrá puesto al día?

Peor aún, Rioja es un enemigo declarado del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y de su órgano central, la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “Quienes construimos y cultivamos el derecho constitucional en los últimos tiempos nos hemos visto sometidos a un escenario de dictadura de las decisiones de la CIDH. Soy de la opinión de que nuestra Constitución prevé en sus artículos 55 y 56 vigentes, en lo que yo denomino la soberanía jurídica del Estado: ningún tratado internacional puede someter a la Constitución”.

Sobre la acción de amparo promovida por el Sindicato de Trabajadores de la Defensoría del Pueblo para que el proceso de designación del Defensor del Pueblo cumpla con las garantías de transparencia, apertura, participación ciudadana y calificación objetiva de la idoneidad de los candidatos, acción que fue acogida por un juez constitucional con una medida cautelar, Rioja respondió alineado al milímetro con la posición del Congreso, acusando al juez de cometer un delito: “Es una evidente intromisión y un prevaricato del juez que admitió el amparo promovido por un tercero sin legitimidad”.

Ante preguntas específicas del congresista Muñante, conocido extremista antiderechos, Rioja se despachó exactamente en la línea de aquel, afirmando que el aborto terapéutico “no correspondería a la naturaleza propia de la existencia de la especie, de la vida humana”. Del mismo modo, sobre el enfoque de género en la educación, Rioja hizo el coro servilmente a Muñante: “Las evidencias están en que nada de eso funciona. Yo creo que la naturaleza del ser humano es una sola, la biológica”. En resumen: al tacho los derechos de las mujeres. La misoginia y la homofobia sueltas en plaza.

Por su parte, Pedro Cartolín Pastor es magíster en Derecho por la universidad no licenciada Inca Garcilaso de la Vega. La Sunedu determinó que no cumplía con las condiciones mínimas para funcionar como centro académico. Era, por cierto, la Sunedu de antes del asalto por los lobbies de las universidades basura. En enero fue nombrado juez provisional de la Corte Suprema. ¿Qué clase de juez supremo es quien acepta que lo proponga como candidato a Defensor, de puño y letra, un personaje como el curtido Pepe Luna Gálvez, investigado por los casos Lava Jato y Los Gangsters de la Política?

El candidato Josué Gutiérrez tiene antecedentes por tráfico de influencias desde que, siendo congresista, viajó a Rusia indebidamente para oscuras gestiones, sin tener competencia ni autoridad para ello, junto a Alexis Humala, hermano del presidente de entonces Ollanta Humala. Su trayectoria evidencia que se trata de un tránsfuga consuetudinario que ha recalado en diferentes partidos, siempre a la caza de algún cargo público. Su postulación actual a la Defensoría del Pueblo sólo es una intentona más de una larga carrera por ubicarse.

Entre 2011 y 2016 fue congresista por el partido de Ollanta Humala, pero después, en 2018, no tuvo el menor empacho en candidatear por el partido de Luis Castañeda Lossio, que hoy está en manos de Rafael López Aliaga, fracasando en el intento. Recientemente recaló en Perú Libre, el cacicazgo de Vladimir Cerrón. Gracias a esta afiliación agarró chamba de burócrata en el Congreso desde agosto de 2021, apenas los cerronistas llegaron al poder. Es que antes fue abogado de Vladimir Cerrón en casos de corrupción abiertos contra el exgobernador regional de Junín.

Hace unos días, el candidato Pedro Cartolín renunció a su postulación. Quedan en carrera los otros dos, Jorge Rioja y Josué Gutiérrez. Ninguno de los dos da la talla para el delicado cargo de Defensor del Pueblo. Son los seleccionados por un Congreso donde abundan los mochadores de sueldos de los trabajadores, los traficantes de influencias y otras especies dañinas, hasta hubo por allí un violador que fue tratado con guantes de seda y tolerado por largos meses. Son tiempos difíciles para la democracia y los derechos humanos. Vamos a ver si logran reunir los 87 votos mínimos para decidir.

Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 634 año 14, del 05/05/2023, p

https://www.hildebrandtensustrece.com/

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