Un peligro para la humanidad
Isaac Bigio
La tregua Israel-Hamás apenas duró siete días. Durante esta, Hamás liberó a 113 secuestrados, pero Israel reanudó los bombardeos cuando Hamás aún retiene a 138 rehenes.
Se supone que la causa por la cual Tel Aviv inició su feroz contraofensiva fue para rescatar a los cautivos. ¿Por qué no empezaron las negociaciones para soltarlos desde el inicio y por qué han reasumido los ataques cuando la mayoría de ellos permanece capturada? ¿Cuál es la razón de ponerlos en riesgo con tantos bombardeos?
A 60 días de la guerra, “Al Jazeera” informa que el 60% de las casas en toda la franja han sido total o parcialmente destruidas. Lo mismo pasa con la mayoría de los centros de salud, educación o culto, panaderías, tierras de cultivo y fábricas. Hasta el zoológico quedó deshecho con el 90% de sus animales asesinados. Si el objetivo de un ejército fuese rescatar a sus cautivos, no tiene sentido haber puesto en riesgo la seguridad de estos.
Otro argumento belicista es que se debe ir hacia la total destrucción del Hamás y la desradicalización de Gaza. Si esta fuese la meta, se debiera haber tratado de aislar a Hamás y lanzar comandos especiales para dar con sus mandos y cuadros. Lo que tenemos son bombardeos que han pulverizado barrios enteros y varias ciudades, incluyendo la más poblada de Palestina (Gaza capital, donde antes vivían 600,000 almas).
En dos meses de guerra, el Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos estimaba 21,731 muertos (19,841 civiles, y dentro de estos 8,697 niños y 4,410 mujeres). Wikipedia reconocía unos 16,248 muertos, 7,600 desaparecidos y 1,000 combatientes gazatíes muertos en Israel el 7/10. Dicha suma bordea las 25,000 personas. A eso se agregan al menos 43,616 heridos. La suma de muertos, desaparecidos y heridos bordea los 70,000 gazatíes (1 de cada 30 habitantes), pero hay una cantidad aún mayor de enfermos y aún muy superior de desnutridos.
El 90% de los fallecidos son civiles y el 70% son mujeres y niños. Esta no es una guerra antiterrorista, sino antipalestina. Más del 80% de los 2’300,000 gazatíes están desplazados. La franja donde viven es apenas del tamaño combinado de los distritos de Ancón y Puente Piedra. El Ejército israelí pide a los civiles que salgan del norte, pero luego los bombardea en el sur. Ellos no tienen a dónde ir, pues Egipto no los quiere.
El ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, hizo suya esta cita “¿Quiénes son las ‘pobres’ mujeres de Gaza, sino hermanas o esposas de asesinos del Hamás?”. El ministro de herencia, Amihai Eliyahu, dice que “no hay nada de civiles neutrales en Gaza”, “no les debemos permitir a los nazis nada de ayuda humanitaria” y que hay que despoblar Gaza para repoblarla con colonias hebreas. Para él, los palestinos “pueden irse a Irlanda o al desierto, los monstruos de Gaza deben encontrar una solución a sus problemas por ellos mismos”.
Los medios hebreos “Mekomit” y “+972” (código telefónico israelí) produjeron el informe “Una fábrica de asesinatos en masa. Entretelones del calculado bombardeo israelí en Gaza”. Este se basa en entrevistas a personal de inteligencia hebreo donde se detalla un sistema de Inteligencia Artificial destinado a calcular cuántos civiles deben ser eliminados. En vez de aislar a los hamasistas, arrasan lugares donde se piensa que al menos uno de ellos pudiese estar. Los bombardeos indiscriminados a casas, hospitales, escuelas, ambulancias, mezquitas o iglesias no son errores, sino que son intencionalmente calculados para desmoralizar a los civiles y presionarlos para que entreguen a los militantes del Hamás.
Diversos medios del Medio Oriente especulan que la intención de esta guerra sería la de tomar control de reservas de hidrocarburos en el mar de Gaza, o construir el canal interoceánico Ben-Gurión, entre Eilat, en el Mar Rojo y el Mediterráneo, el cual sería más largo que el de Suez pero aseguraría que Egipto no tenga tal monopolio.
En ninguna otra parte del globo se bombardea a tanto bebé como en Gaza. Desde el 2005 se reporta que los niños gazatíes son los que tienen los peores traumas en el mundo. Según Voz Judía Pro-Paz (organización judeo-americana que organizó grandes plantones antiguerra en el Congreso, la estatua de la Libertad y varias arterias de Nueva York), un gazatí que cumple 16 años de edad viene pasando por su sexta guerra. Una nueva sigla ha surgido en los hospitales durante este conflicto: NHSFS (Niño Herido Sin Familia Sobreviviente).
Hay cientos de familias que se han quedado sin nadie. Hasta bebés que estaban en la incubadora han muerto tras bombardeos o cercos a hospitales, pese a que algunos de ellos eran los únicos supervivientes de sus respectivas familias. No hay un solo niño, adolescente, joven o persona que no haya perdido varios seres queridos o su casa. Sin trabajo, desnutridos, desamparados y encolerizados, esta generación tiene la tentación de inmolarse por su nación.
El premier Benjamín Netanyahu se queja de que en Gaza se adoctrina a todos a odiar a Israel, pero son guerreristas como él quienes provocan eso con sus bombardeos. Sus acciones, además, incitan a que más árabes en otros lugares quieran tomar las armas en contra de Israel. En esta guerra ya han muerto al menos 267 palestinos cisjordanos, 109 libaneses y 30 sirios.
El Gobierno israelí distribuye armas a sus colonos de Cisjordania para que estos se enfrenten a la población nativa, a la cual se le restringe su derecho al agua (incluyendo la de lluvias) o a cosechar sus olivos.
Militaristas como los de este Gobierno israelí son quienes vienen provocando que se multipliquen los grupos armados en su contra en toda la región. Si el Hezbolá de Líbano se ha convertido en el mayor partido-ejército del Levante, esto se debe a que este dirigió la lucha por librarse de la ocupación israelí. Gaza y Cisjordania pueden convertirse en un Afganistán (donde los superbombardeos occidentales echaron gasolina al fuego y acabaron llevando a que los talibanes vuelvan al poder).
Según el diario israelí “Ha’Aretz”, más de un millón de estadounidenses han acudido a marchas pro palestinas (incluyendo a millares de judeo-americanos) y misiles del Hamás han impactado en bases israelíes donde se esconden armas nucleares. El 60% de los encuestados estadounidenses piden cesar la guerra.
En Israel crecen marchas que piden priorizar la liberación de los rehenes. El caso más simbólico es el de la familia de la peruana Margit Schneider, de quien se dice que tanto ella como su marido, su hija y sus dos nietos (incluido el único bebé secuestrado por Hamás) habrían muerto, algo potencialmente corroborado por un video de su yerno Yarden Bibas. En ese video Yarden Bibas le echa la culpa del asesinato a los bombardeos de Israel. Empero, la familia tiene dudas de ello y esperanzas de que los Bibas sigan con vida.
Una encuesta del diario “Maariv” confirma que Netanyahu se torna cada vez más impopular. En unas nuevas elecciones, su partido Likud bajaría de 32 a 18 de los 120 congresistas, mientras que Unidad Nacional, de su rival Benny Gantz, ganaría subiendo de 12 a 43 curules. Se quedarían sin parlamentarios la ultraderecha de Smotrich y el laborismo, y la izquierda sionista (Meretz) entraría allí con cinco legisladores. Esto implicaría la caída de este Gobierno. Todo ello ocurre mientras se han reanudado los juicios por corrupción contra Netanyahu, el cual requiere seguir manteniendo la guerra para buscar sobrevivir.
Si antes Israel se valía del choque Turquía-Siria e Irán-monarquías arábigas, ahora Netanyahu ha unido a todos ellos en su contra. Chechenia quiere unirse a la guerra antiisraelí, presionando a Rusia, quien quiere valerse de este conflicto para imponerse en Ucrania.
Netanyahu amenaza con internacionalizar la guerra. Su supervivencia es un peligro para los semitas y para el planeta.
Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 665 año 14, del 08/11/2023
