Perú: 39% de indecisos
Bruno Amoretti
En el 2016, en marzo, eran el 18% del electorado. En el 2021, por esa misma fecha, eran 27%. Ahora, son casi el 40 por ciento. “Esta vez hay mucho más espacio para sorpresas”, dice el politólogo Eduardo Dargent
El hartazgo ciudadano es el protagonista en las elecciones 2026. A un mes de los comicios, un tercio del electorado –alrededor de 9 millones de votantes– sigue sin engancharse a ningún candidato. Según los especialistas, es un nivel de indecisión inédito.
“En el 2016, a comienzos de marzo, teníamos un 18% de indecisos. En el 2021 fue 27%. Ahora es 39%, un nivel histórico, nunca hemos visto esto en una elección en el Perú”, afirma Urpi Torrado, gerente general de Datum. En los dos últimos meses las variaciones entre los indecisos se han movido dentro del margen de error.
Ipsos también apunta al grupo de indecisos como el bolsón electoral más importante de esta campaña. “Se puede decir que nuestro primer simulacro está ratificando que hay alrededor de un tercio de la población que todavía no tiene una opinión definida”, sostiene Guillermo Loli, director de estudios de opinión de Ipsos.
“Ante una oferta tan amplia, el elector no sabe qué decidir. Somos el país con menos identificación partidaria en el continente. A estas alturas la población tiene más certezas de por quién no va a votar”, sostiene Patricia Zárate, jefa del área de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Los votos de los indecisos serán determinantes para inclinar la balanza. Y en ese escenario “el post debate electoral va a ser importante”, agrega Loli.
“Las personas estarán atentas al rebote mediático de los debates. El 40% dice que decidirá su candidato después de esas fechas. El 56% son jóvenes, en ellos hay mayor interés en el debate”, afirma Urpi Torrado.
Los encuestólogos han realizado diversos estudios para descifrar el perfil del voto indeciso en el país. Las coincidencias apuntan a ciudadanos que pasan la barrera de los 30 años y que están desconectados de la campaña. También hay un perfil geográfico y de género.
“La mayor cantidad de indecisos se concentra en el norte y el centro. En el sur hay menos indecisos porque es una región más politizada. Y el 57% son mujeres”, afirma Urpi Torrado.
“Entre los que deciden votar por ninguno sobresalen los mayores de 30 años, porque son personas cansadas y decepcionadas de la política. Son ‘anti todo’”, dice Patricia Zárate.
Según Datum, el nivel de indecisión en zonas rurales llega al 50%, mientras que en las zonas urbanas alcanza el 36%.
“El voto rural es importante no por el peso que tenga en términos cuantitativos sino por la influencia que puede tener en distintos sectores sociales. Su contraparte es Lima, la macrozona que tiene el más bajo porcentaje de indecisos a nivel nacional. De ahí se explica en parte por qué actualmente la derecha tiene más intención de voto. Lima siempre está más a la derecha que el resto del país”, añade Zárate.
“Recordemos que, antes del 2011, candidato que ganaba en Lima, candidato que era presidente. Después del 2011, con Ollanta, Lima ya no elige al presidente del Perú”, afirma Omar Castro, gerente general de CPI.
De acuerdo con la última encuesta del IEP, el 18% de los electores que dicen no tener candidato son de izquierda. Y el 20% se ubica en el centro. La derecha parece tener más definido su voto.
“Más allá de las ideologías, lo que los indecisos están buscando es la solución de lo cotidiano, algo que el Estado no atiende de manera correcta. También hay un bolsón contra el sistema, pero no diría que son la mayoría”, dice Guillermo Loli, de Ipsos.
Los especialistas coinciden en que en las elecciones del 2021 el porcentaje de indecisos no desembocó enteramente en Pedro Castillo. Fue una mezcla de factores. Nadie asegura que el escenario vuelva a repetirse.
“Castillo sintetizaba una esperanza de cambio, enganchó mucho con lo simbólico. Estábamos en pandemia, nos estalló en la cara el problema estructural del país y la desigualdad. Pero ahora el escenario es distinto. Tenemos un serio problema de inseguridad y la corrupción se mantiene”, dice Patricia Zárate.
“Lo que interesa al indeciso es la búsqueda de lo nuevo respecto a lo gastado… En el 2016 todo empezó a moverse en las últimas tres semanas. Con la caída de Julio Guzmán, los indecisos, los que estaban en la búsqueda de la novedad, fueron hacia Verónika Mendoza y finalmente también hacia Kuczynski por el temor de un sector del centro a Mendoza”, afirma Hernán Chaparro, analista político y especialista en campañas electorales.
Los expertos también coinciden en que, en una campaña con tan poco interés y con un exceso de candidatos, resulta difícil que los indecisos puedan definirse por alguien.
En este escenario, varios analistas advierten que la campaña se mueve sobre un terreno inestable. El desinterés ciudadano convive con un menú electoral abultado y con candidatos cuyo respaldo sigue siendo frágil, una combinación que deja espacio para movimientos bruscos en el tramo final.
“El combo sociedad despolitizada, gran número de candidaturas y el rechazo visceral hacia la clase política que ha usado el Congreso para desarrollar sus propios intereses es una mezcla explosiva que resulta en gente molesta, desinteresada y que va a tener que optar al final de la carrera por algún candidato”, sostiene el politólogo Eduardo Dargent.
“Esta vez hay mucho más espacio para sorpresas –continúa Dargent–porque no solo hay grandes huecos de malestar buscando candidato y representación sino que el techo de algunos favoritos es muy bajo. Faltando un mes para la elección, los dos punteros tienen 10%. Eso no se ha visto antes”.
“El voto del peruano no es por convicciones internas fuertes. Es un voto que está muy en función a la coyuntura, muy en función al momento. Y por lo tanto, hay muchas cosas que todavía faltan aparecer en escena”, afirma Hernán Chaparro.
13-03-2026
Fuente: Hildebrandt en sus trece, Ed 773 año 16, del 13/03/2026
