Perú: EL VOTO VICIADO Y LOS “NEUTRALES”
Eduardo González Viaña
VICIAR EL VOTO SIGNIFICA PRETENDER SER “NEUTRAL” EN UNA GUERRA CONTRA EL PERÚ y abrir la puerta y hacer alabanzas al agresor.
Durante la guerra con Chile, en 1879, el alcalde de un distrito rehusó ofrecer al prefecto de Cajamarca un contingente de jóvenes aduciendo que “nosotros, los de San Pablo, somos neutrales”.
Fue solamente una salida de esa autoridad con la que los sampablinos no coincidían. Prueba de ello es que derrotaron al invasor en una de las más heroicas batallas de la guerra. Sin embargo, el apelativo de neutrales ha continuado aplicándose-a manera de burla-contra quienes escapan por cobardía o interés de sus deberes con la patria.
El Perú vive hoy una época tan oscura e indigna como la que sufrió en los años de la ocupación chilena y los inmediatamente posteriores. Ser neutral, en estas condiciones, se parece demasiado a la cobardía. Uno o dos excandidatos están reclamando a sus votantes el voto viciado, y esto es una neutralidad a grito pelado. El alcalde de la provincia cajamarquina era más disimulado.
Es a todas luces evidente que el Perú vive bajo un régimen en el cual te puedes despertar mañana y ya no tienes presidente, y es claro también que la culpa de esta inestabilidad la tiene quien, desde bambalinas, con el voto de sus congresistas, domina el país, Keiko Fujimori.
En esas condiciones, pedir neutralidad es pedir un voto por ella.
Más todavía, los personajes aupados detrás de esa señora han hecho de la nuestra una república manchada por corrupción y sangre. Cualquiera de ellos, en las condiciones de un juicio honesto, estaría a un paso de la cárcel. Sin embargo, tanto ellos como los sicarios que extorsionan a los míseros mototaxistas tienen garantizada la libertad por las leyes que recientemente se han dictado y favorecen al crimen.
Un clima como este pone la vida del país en suspenso. Durante todo el tiempo que dura, existe la posibilidad de vivir sin Constitución. Más todavía, la primera ley del Estado ha sido cambiada, artículo tras artículo, por la gente que tiene el control del Congreso.
Pedir el voto viciado significa endosar el mismo a la candidata de los ricos y de los sicarios, que está rodeada por quienes promovieron el robo y el asesinato durante el gobierno de su padre.
En las discusiones públicas efectuadas el domingo 24 o sobre los planes de gobierno, todos han advertido que los técnicos de la candidata nipona recitaban un montón de páginas sin sustancia y más bien repletas de omisiones.
Alberto Fujimori fue uno de los tiranos más ricos del mundo gracias a sus evidentes coimas y a la privatización de las empresas del Estado. Su asesor compró congresistas, jueces, fiscales, políticos y dueños de medios de comunicación con dinero de todos los peruanos. En nuestros días, las garras de su heredera ya se van adueñando de todos los instrumentos del poder estatal.
Fujimori convirtió el Perú en un narcoestado. Votar ahora por su hija significa algo así como depositar la balota con los ojos en el cielo y soñando bajo el efecto de una droga.
Ya estamos advertidos.
En estos momentos, viciar el voto significa lo mismo que pretender ser “neutral”en una guerra contra el Perú y abrir la puerta y hacer alabanzas al agresor.
Fuente: https://elcorreodesalem.lamula.pe/2026/05/25/el-voto-viciado-y-los-neutrales/eduardogonzalezviana/
