Las mujeres cuando votan

César Lévano

Se cumplieron ayer 57 años de la promulgación de la ley que en el Perú dio a la mujer el derecho de voto en las elecciones políticas. Fue el final de una larga lucha. El acuerdo se produjo en el marco de la dictadura de Manuel Arturo Odría.

En ese momento, como muchos ciudadanos, yo estaba preso. Nos alegró la noticia porque aquella era una conquista que desde principios del siglo XX habían emprendido los sectores progresistas.

José Carlos Mariátegui la propugnó. En la Asamblea Constituyente de 1931, la bancada aprista buscó limitaciones, al parecer porque temía que la excesiva influencia que entonces tenía el clero conservador y católico en la mujer favoreciera al conservadurismo político y social. En esa Asamblea quien defendió con ardor y talento el voto irrestricto para la mujer fue el pensador católico Víctor Andrés Belaunde.

Ahora es otra época. Estamos en la hora religiosa de Francisco, el Papa ambientalista e igualitario.

En los años 30, la mujer no se había incorporado plenamente al trabajo, excepto en el sector rural. En las urbes, la mujer era aún la mujer de su casa, enclaustrada en el hogar y las tareas domésticas.

En aquel tiempo había triunfado en muchos países la lucha de las sufraguistas, las que reclamaban el derecho al voto para las damas. En los Estados Unidos el voto femenino se había establecido en 1920; en Austria y Alemania en 1848; en Suecia en 1866.

Ecuador fue el primer país latinoamericano que reconoció el derecho, en 1929. Chile la consagró en 1931, Uruguay en 1932, Brasil y Cuba en 1943, Bolivia en 1938 y El Salvador en 1939. Guatemala y Venezuela lo reconocieron en 1946, Colombia en 1954.

La Argentina de Juan Domingo Perón y Evita lo reconoció en 1947. Ese mismo año, 37 años después de iniciada la Revolución Mexicana, se aprobó en el país azteca ese derecho.

En el Perú hubo una legión de mujeres lúcidas y valientes que reivindicaron ese derecho. Entre ellas, María Jesús Alvarado, anarquista, y Zoila Aurora Cáceres, la escritora hija del Mariscal que fundó la Acción Femenina y se vinculó con el movimiento social peruano, sobre todo con el paro de las subsistencias, de mayo de 1919.

En estos días, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha recordado que el 50.2 por ciento de ciudadanos en el padrón electoral son mujeres, y que las mujeres entre 20 y 24 años de edad (1’409.449 electoras) son el sector más numeroso.

De todo eso resulta que el voto femenino, en especial de las jóvenes, va a ser decisivo en las elecciones del 2016. El hecho de que existan ya importantes precandidatas jóvenes plantea cálculos y posibilidades en el enmarañado panorama móvil de la política peruana.

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