Olaecheadas

Maritza Espinoza

Don Pedro Olaechea, el topísimo (ojo, topísimo por “top”, no por “topo”, no sean malpensados) presidente del Congreso comenzó su gestión con algunos resbalones tan desopilantes que, si no fuera porque creemos a ojos cerrados su palabra de que, por su madrecita, no es fujimorista ni nada que se le parezca, juraríamos que es un otorongo más de la bankada de becerilles, bartras y demás yerbajos.

Primero fue cuando, preguntado en RPP sobre cuál sería su agenda al frente del Congreso, respondió, con voz de circunstancias y casi con redoble de tambores de fondo: “la pobreza está aumentando, esa será mi agenda”. Como es obvio, todos nos quedamos con el corazón encogido ante tamaña noticia.

Pero resulta que los colegas de Ojo Público, esos incómodos hueleguisos que se la pasan hurgando en las palabras de los políticos para detectar medias verdades y posverdades de todo cuño, revisaron los reportes oficiales recientes sobre la pobreza, consultaron con fuentes especializadas y se dieron con que por ningún lado la pobreza ha sufrido un aumento y que, más bien, ha tenido una pequeña, pero perceptible baja (de 21.7% a 20.5%), según la última encuesta nacional del INEI.

¿Por qué don Pedro tendría que comenzar su gestión con una mentirota tan grande? ¿Acaso tiene fuentes propias y se las guarda para él solito? ¿Serán las mismas que le dijeron que 850 son un sueldazo en cualquier parte del país? No lo sabemos, pero, hasta el momento, no ha dado ninguna explicación y, menos, ha hecho ningún intento de rectificación.

De lo que se rectificó a regañadientes fue de su segunda metida de pata, cuando, en otra entrevista, intentando ahora convencernos de que las pequeñas y medianas empresas están en crisis absoluta, en lugar de inventarse alguna estadística trucha, optó por señalar que la prueba era que las peluquerías, el único lugar donde las mujeres van a relajarse, estaban “bajando”.

Uno, no sabemos si su esposa, pero la mayoría de mujeres tienen muchas otras formas de relajarse que no pasan por ir a martirizarse horas en un sillón de peluquero –solo por mencionar algunas, leer, pasear, ver tele, ir al cine, tontear con las amigas y (ojo, don Pedrito) tener buen sexo- y, dos, tampoco suena muy serio apelar, otra vez, a un dato subjetivo para tratar de bajarle las llantas al gobierno del que fue parte.

De lo que aún no se ha disculpado es de haber dicho que la izquierda peruana se asocia a la estupidez y la torpeza. Tal vez don Pedro sigue dolido porque Velasco le quitó tierras a su iqueñísima familia -no por nada es director de la Asociación de Tenedores de Bonos de la Reforma Agraria-, pero insultar así a un sector político que ha tenido en sus filas a gente como Alfonso Barrantes Lingán, Henry Pease o Javier Diez Canseco, no suena a mucho fair play que digamos.

Con todo, parece que la gestión de don Pedro al frente del Congreso será cualquier cosa menos aburrida. Basta con que le jalen un poquito de la lengua. Escucharlo, la verdad, es mucho más relajante que ir a la peluquería.

Waripolerías

Durante meses, los periodistas ligados a la ultraderecha se la pasaron haciendo cartelitos y memes calificando de “waripolera” a todo medio y periodista que se atreviera a poner en duda que Martín Vizcarra sea un dictador tan peligroso como Nicolás Maduro a punto de controlar el país con los tanques y las bayonetas para poner en marcha un gobierno comunista que nos llevará a la ruina.

Durante meses, esos mismos periodistas hicieron lo imposible para evitar el acuerdo de colaboración con Odebrecht y uno se preguntaba qué motivación podían tener para intentar sabotear algo que, con todos sus bemoles, nos permitiría conocer mejor la verdad del caso Lava Jato.

Esta semana, don Jorge Barata, en una de sus clásicas cantatas judiciales, hizo público los nombres de cuatro periodistas a los que Odebrecht habría entregado dinero de la famosa Caja 2 y, oh sorpresa, casi todos eran parte de ese grupo de colegas y por fin supimos que, sí pues, hay cierta prensa que sabe muchísimo sobre waripolas, porque es experta usándolas.

Ahora, la gran pregunta es: si se juntan las waripoleras de uno y otro lado, ¿podrían hacer una formación para el desfile de las próximas Fiestas Patrias?

https://larepublica.pe/domingo/2019/08/11/maritza-espinoza-olaecheadas/

Un comentario sobre “Olaecheadas

  • el 13 agosto, 2019 a las 7:02 am
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    No está mal el comentario, tratándose de comentar la gestión de Olaechea en estos pocos días al frente del congreso, total, es costumbre la crítica destructiva que constructiva. Lo peor es que lo sabemos, somos conscientes de ello, pero lo hacemos porque no tenemos más argumentos que esbozar para corregir, para aportar.
    Pero en fin, la diatriba no está allí, está en que desde dentro del mismo quinto poder las expectativas políticas también se polarizan y que las fuerzas motivadoras de uno y otro sector ya tienen gratuito apoyo y sustento audiovisual y escrito sea cual sea su destino.
    El pueblo, ese al que venden sus “ocurrencias “ , lo sabe y como los periodistas, también disciernen y critican.
    No se vaya a agudizar esta tragedia, claro me refiero a lo que pasa al interior del periodismo, porque su pueblo no quiere identificar a un verdugo más y tratarlo como tal.

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